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lunes, 1 de agosto de 2011

Electromar 2011: La Crónica

A grandes rasgos: Moby cautivó, 2Many Dj´s divirtieron, Marzenit perfecto, Marco Carola en su línea minusera y Ellen Allien un fiasco

Uno de los festivales que sonaba con fuerzas en las quinielas para ser uno de los eventos revelación del verano era Electromar. En esta 3º edición se tenía que dar un Do de pecho para confirmarse como una de las fechas que todo amante a la música electrónica debe poner en rojo en su calendario. ¿Lo consiguió? Pues hombre, un cartel encabezado por Moby no puede fallar y no falló. Un festival relativamente “nuevo” de dos días de duración que aglutina a 22.000 personas el fin de semana posterior a Monegros y Low Cost y el fin de semana anterior a Aquasella y Arenal Sound es un éxito en toda regla.


Como siempre empezaré por los puntos negativos que deberían mejorarse de cara a futuras ediciones y no relacionados con la música. Lo primero, y más evidente, la zona de acampada. Bastante apartada del festival (eso sí, había unas lanzaderas por un euro el trayecto), con poco césped y menos sombra (si hubiera llovido no me quiero imaginar la odisea en el lodo que podría haber ocurrido). El segundo inconveniente fue un escenario principal demasiado empedrado que a la larga se hacía bastante incómodo bailar (la protección del cableado que iba a la torre del sonido era zona cotizada al ser el único sitio liso). Y el tercer punto negativo era la exagerada hora de salida del festival. El viernes hasta las 4 de la madrugada no se podía abandonar el lugar. El sábado a las 3 ya tenías libertad de movimiento. Un servidor no es de los que entra y sale pero puedo comprender que para mucha gente eso es un inconveniente. Del resto poca queja se puede dar, las zonas estaban bien delimitadas y siempre hubo un servicio rápido y correcto en todo momento.

Y ahora al meollo que os interesa. Lo aviso no vi ningún concierto indie.

Viernes 29

Cuando entré a eso de las 23:00 tenía claro que quería ver al valenciano Edu Imbernon en el escenario Barceló, y allí estaba repartiendo una música la mar de bailable y con un groove dinámico que hizo movernos a su son a todos los allí reunidos, que desgraciadamente no éramos muchos (un cuarto de pista). La progresión fue perfecta. Al final del set sonó su remix del Lazy de X-press 2. Aunque me quedé con ganas de escuchar en directo Punset para ver la reacción de la gente ante esa melodía que da tan buen rollo.

Acto seguido fue el turno del plato fuerte del festival: Moby. El señor Richard Melville Hall y su banda estuvieron pletóricos. Un directo potente y cargado de fuerza que podría llevar la coletilla de Classics. Moby aparcó su último y reciente disco y comenzó a tocar temas conocidos por todos. El artista americano ataviado con una camiseta de Democracia Real Ya no paró de lanzar himnos y de agradar al público con su castellano. Comunión total entre ambas partes. Temas a bote pronto: Go, In my heart, Extreme Ways, Porcelain, Natural Blues, Flower (gracias infinitas porque este tema no me lo esperaba para nada), We all made of stars o Lift me up. Cerró con temas más disco como decía él y todos tan felices. De diez. Toda una experiencia disfrutar de la música que hace este hombre. Las palabras de un amigo tras esta actuación fueron “no sabía que Moby estaba tan presente en mi vida”. Pues eso.

Tras el concierto hubo espantada general al directo de los Forgein Beggars. Los ingleses estuvieron voluntariosos con el marrón de tocar después de un Moby que extasió al personal. Lo intentaron con temas como Contact y con mucha palabrota en castellano para ver si levantan al respetable, pero de los que se quedaron pocos entraron en su juego. A mi me gustaron y me supo mal que mucha gente no apreciara lo que tenían delante. Como había poco que rascar por el descafeinado ambiente volví al escenario Barceló para ver a Elena Alienosa.

Llegué a tiempo para ver el cierre de los Borderline. Correctísimos y en su papel de clavar un house juguetón a la par que elegante. Y dicho sea de paso podían haber seguido otras dos horas porque lo de Ellen Allien fue de juzgado de guardia.

He visto unas cuantas veces a la alemana y siempre he tenido suerte porque nunca me ha decepcionado para salir echando pestes de ella (para ejemplo un click). Esta vez fue lo contrario. Set impresentable desde cualquier punto de vista. Elena Alienosa suele tener alguna cabalgada, sobre todo a partir de su segunda hora (efecto cubata lo llamo yo), y abusa mucho del fadeo (lo que a mi me cansa) pero eso lo suele compensar con temazos que para algo dirige un sello con Bpitch Control. Un par cabalgadas se pueden perdonar que por algo somos humanos, que no seas capaz de cuadrar ni una sola mezcla es para hacérselo mirar. Técnicamente fatal. Hasta el punto que se quedó sin música. Vamos, que tuvimos momento apagón y todo. Veías como proyectaban las carátulas de todas las referencias de Bpitch Control en la pantalla y se te caía una lagrimita, veías como Marc Marzenit preparaba sus cacharros y rogabas que el tiempo pasase deprisa para que esa mujer, que no paraba de bailar con unas gafas de sol a las 4:30 AM, se bajara del escenario y se terminara su botella de lo que fuera. Y sí, metió buenos temas (en especial un remix del Hungry for the power de Azari & III que no era el de Jamie Jones) pero si hasta una persona no muy ducha en música electrónica era capaz de darse cuenta del panorama, imaginaos el suplicio para los que estamos acostumbrados.

Así que tuvo que llegar Marc Marzenit para arreglar el desaguisado y cumpliendo con creces con su techno melódico. Todos lo agradecimos y más cuando quieres sorprender al público con cosas como utilizar el Iphone a la hora de meter efectos. Un live excelente. Un rollo atmosférico pero sin dejar de lado la contundencia que para algo cerraba y era lo que allí se demandaba. Tras Moby fue de lo mejor de la noche del viernes.



Sábado 30

Llegué justo al final del concierto de los Lory Meyers sobre la 1:30, la hora perfecta para disfrutar de 2020 Soundsystem. Un grupo que nunca he visto y que fue una agradable sorpresa. Suaves pero bailables, emocionales pero energéticos. La presencia de unos graves hipnóticos y el buen hacer de los músicos en directo hace que el proyecto de Ralph Lawson y su particular visión de la música de baile sea una de las propuestas más atractivas del momento. Buena música para ir entonando al público con el despiporre que venía después con los 2Many Dj´s.

Efectivamente, los hermanos Dewaele y su show Radio Soulwax revolucionaron a todos los electromarinos. Diversidad musical con mezclas imposibles de temas reconocibles. Y todos a saltar y a brincar como locos. Bajo sus impolutos smokings y tras unas divertidas proyecciones de cada tema, sonaron sus remixes del Kids o Hey Boy Hey Girl como sonaban Motorhead, Afrojack, Guns & Roses, Erol Alkan y su remix de The Bay de Metronomy, The Clash, New Order (aunque esto fue un coitus interruptus), o Chimo Bayo. Despiporre. Con globos gigantes y confetis para el fin de fiesta.



Tras soltar tanta adrenalina colectiva llego la hora de electro francés de la mano de Make the girl dance. Un dúo que está subiendo como la espuma. A mi particularmente el electro francés de sonido Ed Banger (del cual bebe mucho Make The Girl Dance) me satura pero he de reconocer que Kozo y Mathieu estuvieron muy animados y entonados sabiendo utilizar el micro en momentos muy puntuales (sin ir del rollo rockstar). El instante Kill me no pudo faltar.

Y tras tanto electro llegó el momento del minimaleo minutero para cerrar el festival. Primero con el argentino Barem. Muy cerebral, metódico y preciso por lo menos al final de su actuación que fue lo que pude ver.

Llegó el turno de Marco Carola que para muchos de los presentes fue uno de los triunfadores del festival. Él cerraba la pista principal y ejerció su papel como el funcionario que rellena expedientes, sin inmutarse. A repartir minimal o tech-minimal en una buena progresión, sonando muchos de los temas de su disco Play it loud! (tema marca de la casa que se escucho a su cierre). Quizá le faltó apretar con más crudeza más tiempo. La zapatilla con tintes technoides se la reservó para sus últimos veinte minutos. Pero la gente estaba entregada al napolitano. No era Monegros pero se le acercaba.

Quise ver a Popof pero a las 8 de la mañana mi cuerpo no pudo más y demandaba descanso. Electromar llegaba a su fin y la rana ya recarga fuerzas para dentro de un año.

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Fotos: Electromar (Fotógrafo Javier Rosa)

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