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martes, 6 de mayo de 2014

Festival SOS 4.8, a medias en todo

Crónica de la edición 2014 por Ester Galiana


Cuentan las estadísticas que alrededor de 70.000 personas han pasado por Murcia el pasado fin de semana. Unos datos que sorprenden teniendo en cuenta que el cartel de esta edición no se presentaba tan deseable como el de otras. En el sorteo del reparto de los confirmados entre las dos jornadas del festival, el viernes salió un poco mal parado. El cartel de artistas del primer día del festival hacía bastante apetecible la posibilidad de cambiar tokens por alcohol hasta que el cuerpo (o el bolsillo) aguantase; sin miedo a perderse nada demasiado importante. Y es que, cuando te dabas cuenta, te habías gastado casi 15 euros en una porción de pizza y un vaso de mezcla con un toque de alcohol. Pero claro, 6 tokens parecen menos. Bandidos, como juegan con la sed y el hambre de la gente.


La primera jornada estaba protagonizada mayoritariamente por grupos indies. The Kooks fueron la apuesta segura del día; no sorprendieron pero tampoco decepcionaron. Tocaron lo que se esperaba y como se esperaba.La electrónica estaba representada por The Prodigy y The Bloody Beetroots, los cuales ví desde una distancia segura, donde no podían alcanzar los pogos y demás movimientos bruscos promovidos por la electrónica rock-punk que caracteriza a ambos. No sé, supongo que les gustó a los que les gusta esa música.

En el escenario Jäggermeister, tuve ocasión de ver a unos tales Za! que no entendí demasiado y que me parecieron arrítmicos. Seguidamente, aparecían Is Tropical, de los cuales aún estoy debatiendo si me gustó más el playback o lo puesta que iba la cantante en “Dancing Anymore” (la canción del anuncio de la tele, sí). Después de estas experiencias en el escenario, aparecían The Zombie Kids, con lo que me retiré ligeramente de la zona, aunque no lo suficiente para poder escuchar que su set era diferente del que tuve “el placer” de observar en la pasada edición del Arenal Sound. Que oye, no con esto quiero decir que me gustase. Era malo, pero distinto.

Y con este sabor de boca se cerraba la primera mitad del SOS, con esperanzas de que el día siguiente fuera mejor.

Damon Albarn, Fangoria y The Pet Shop Boys fueron los responsables de que la media de edad subiese en esta edición, aunque algunos lo atribuyan a la crisis. Por otra parte, lo que The Kooks fue para el viernes, Phoenix lo fue para el sábado. Abriendo y cerrando con “Entertainment”, y con la promoción de Bankrupt!, su último disco, consiguieron que el público quedase bastante satisfecho con su actuación.

Buenas palabras tengo también para East India Youth, que compartían horario con los anteriores y supieron cuadrar un set de electrónica muy acertado para ir abriendo boca para lo que seguiría en el escenario Jäggermeister. Fue justo al acabar estos dos conciertos simultáneos cuando los dos escenarios principales del festival se quedaron sin música, fallo importante por parte de la organización que gran parte del público aprovechó para hacer un éxodo hacia las afueras del recinto para repostar.

Cabe destacar también el momento en el cual el jefe de esta casa y una servidora nos dispusimos a ir a una prometida zona de prensa. Después de preguntar a unas tres personas diferentes de la organización, que nos enviaron a sitios distintos, y dar unas cuantas vueltas como tontos, decidimos establecer nuestra propia zona de prensa con otra de las acreditadas a la izquierda del escenario del ciervo, riendo por no llorar con la leyenda urbana de la zona. Y si existía, por la magnífica organización, ¡bien ancho estaría quien la lograse encontrar!

Después de este lapsus, volvía a entrar al festival con la certeza de que iba a ver una de las mejores actuaciones de esta edición. Tocaba Gold Panda. Con su bucólica electrónica, temas de su último disco “Half Of Where You Live” y sus mejores clásicos, fue imposible que no se me pusieran la piel de gallina con el productor inglés. A destacar la respuesta de todo el público cuando sonó “You”.


Al finalizar Gold Panda, le tocaba el turno a mi primera visita al escenario SOS Club by Ron Brugal, donde actuó Undo. Una sesión de calidad que supimos apreciar un buen puñado de clubbers, a los que el escenario se nos quedó pequeño.

Ya para cerrar el festival, teníamos a dos de los platos más fuertes del festival a la vez. Erol Alkan en el escenario Estrella Levante y TEED (Totally Enormous Extinct Dinosaurs) en el Jäggermeister. Bravo SOS.

Mientras que muchos se decidían por uno o por otro, yo acabé optando por partirme por la mitad y poder ver a ambos. El primer turno le tocó a Erol Alkan, que actuó en un escenario muy vacío para mi gusto; por lo menos la primera parte de su sesión fue bastante satisfactoria, con su particular visión galáctica-fantástica de un techno muy limpio y bailable.

Aunque no me apetecía irme, emigré al otro escenario para ver a TEED. Reconozco que fui con un poco de miedo, ya que su actuación era en formato DJ Set, y ya todos habíamos sufrido con el de Justice del año pasado. Aunque no fue lo mismo ver al dinosaurio en la pasada edición del Arenal Sound (en formato Live) que en esta, tampoco puedo decir que me decepcionase. Una sesión de house y electrónica muy animada que consiguió que todo su público se quedase hasta el final de su actuación.

Por lo menos, buenas sensaciones para cerrar esta edición del festival murciano, que este año, ha dejado que desear. Esperemos que se pongan las pilas para el año que viene, o lo que ha sido el mejor de los planes para el puente de mayo pase a segunda fila. Porque al final el 4.8 hace honor a lo vivido este fin de semana. Nos ha dejado a medias en todo.

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Ester Galiana en Twitter: @EsterGaliana

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