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sábado, 21 de junio de 2014

Sónar wins, otra vez

Crónica de nuestro paso por el festival barcelonés en su edición 2014

Una semana después, justo una semana tras la última jornada de Sónar Festival 2014. Ya se ha escrito prácticamente todo lo que se tenía que decir de lo que ofreció este evento que es cita ineludible tanto para el clubber nacional como el internacional. Ha cruzado la fina línea que separa un festival de una feria internacional. Y este año, 109.000 almas hace que se convierta en la edición más exitosa tras el año pasado (120.000 personas, una cifra engañosa por tratarse del 20ºAniversario y que confluyeron dos generaciones con Skrillex y Kraftwerk). Sónar, por muy bueno que sea siempre se le puede sacar algún fallo, sin ir más lejos en 2013 con tanta afluencia de gente y con una zona pro desbordada a un servidor se le quitaron las ganas de cubrir la segunda jornada nocturna. Este año, por más que he intentado sacar algún error, solo les puedo achacar que por juntar a tanto buen artista me ha sido imposible ver a todos los que quería. A nivel de organización, con varias zonas pro para evitar aglomeraciones y esperas para los que vamos a trabajar por ejemplo, esta edición ha estado de 11.



Hubo tres artistas que queríamos ver y nos fue imposible. Y hablamos de gente que cortó dos orejas y el rabo tras su actuación según todos los que tuvieron la suerte de presenciar su espectáculo. El primero Nils Frahm porque llegamos tarde, justo a los aplausos finales, el segundo Ben Frost porque coincidió en horario con Trentemøller y el tercero Jon Hopkins que reventó el aforo de SónarHall y fue imposible acceder. Lo de este último es lo que más nos fastidia ya que parece que fue de lo mejor que ha pasado en por el festival en mucho tiempo; "llevo acudiendo 16 años a Sónar y lo de ayer con Hopkins es una de las 5 mejores actuaciones que he visto nunca aquí", nos confesó Marc Marzenit.

-Sónar Día (Jueves 12)

La primera jornada asistimos algo más tarde de lo que nos hubiera gustado,debido a la visita obligada a Discos Paradiso y otros compromisos personales en la Off Week. Fue la jornada de las decepciones. Primero con Ryan Hemsworth en el Village pinchando un trap guarrero y sin gracia que sin embargo el público guiri recibía como agua de mayo. Una visita rápida a la zona RBMA (que este año había cambiado de lugar, para mejor) con unos Elijah & Skilliam con Flava D y un grime en tono de cachondeo que tampoco nos entraba muy bien. Pero ahí estuvo Koreless al rescate. Se pasó del blanco al negro (o viceversa, mejor dicho) con la infinidad de capas atmosféricas del británico. Unos hipnotizados y otros haciendo el monguer con sus colgantes de oro que cagó el moro (¿por qué todos los que lo llevaban tenían esa mirada especial?). Entonces sonó 'Sun' y todos flipamos. Minipunto para Koreless.


De SónarDôme también debemos destacar a los energéticos e industriales Chris & Cosey que demuestran que por ellos no pasan los años. El 50% de Throbbing Gristle sigue en forma y esa vuelta a los 90 refrescó el espíritu a más de uno. Otro que montó una fiesta para cerrar fue T.Williams que sorprendentemente no se jugó todo a la carta del UK House. ¡Bien por él!

Si no contamos al pianista Nils Frahm, ni a Ben Frost, los ganadores de la jornada sería Travis Stewart, aka Machinedrum y su proyecto Vapor City Live. Acompañado de Lane Barrington a la batería, puso de vuelta y media el césped del Village con una contundencia y crudeza que sació a los presentes. En una frase: Hizo lo que quiso con nosotros, y nosotros nos dejamos. Tras el buen sabor de boca que nos dejó Trentemøller en su intimista concierto de Sónar Noche en 2011, había ganas de repetir experiencia y esta vez era en el posiblemente mejor espacio del festival, SónarHall. Presentaba su nuevo disco Lost y el danés acompañado de su banda vino en plan festivalero. Par muestra, un botón.


Vuelta al Village con un Daniel Miller con un techno impasible pinchado de forma hierática detrás de una S4. Sorprendentemente frío. Pero para dejarte helado fue el espectáculo de Richie Hawtin como Plastikman. Obelisco incluido. Ya sabemos que EX es un disco fallido pero que quizá en directo tenga un pase. Pues ni con una gigantesca lámpara de lava, que proporcionó buenos momentos visuales con la noche cerrada, funciona. Bajones de sonido, espectáculo más plano que una tabla de planchar y la música… pues eso. Al contrario que en 2001: Una odisea en el espacio, el monolito no nos hacía evolucionar sino convertirnos en monos de feria. A nuestro lado estaba Sven Vath y señora, lo vieron claro y se fueron antes de que acabara. A Hawtin hay que pedirle más, él lo sabe pero le importa tres cojones mientras cuenta los billetes.

 

-Desfruten con Despacio

Abrimos inciso para hablar del espacio Despacio. En la zona en la que el año pasado se ubicaba SónarDôme fue el lugar escogido por James Murphy y 2Many Dj´s para montar una oscura carpa para 1.200 personas con un impresionante sonido basado en siete torres de sonido McIntosch puestas de forma circular que te envolvían con sus mas de 50.000 vatios. Una inmensa bola de discoteca presidía la pista y una alegoría planetaria en el techo. Unas 7 maletas de vinilos tras los artífices del invento. Un túnel en el tiempo único a los años 70 y 80. Mucho calor, que si eras capaz de resistirlo no era el infierno sino el paraíso más hedonista jamás hecho por el hombre. Difícil explicar si no estuviste ahí.


-Sónar Día (Viernes 13)

Segunda jornada. Esta vez sí tocaba madrugar. Todo el mundo sabe quiénes son los cabezas de cartel de los festivales. Adivinar quiénes son las perlas es más complicado. Por eso me gusta acudir a primeras horas, las más complicadas, para asegurar qué artistas van a petarlo en los próximo años. Sabía que con Sau Poler hay cierto hype por Barcelona con él, pero uno es como Santo Tomás si no lo veo no lo creo. Iba para verle unos 15-20 minutos y me quedé todo el set. De pie. Muy fino en la mezcla y sabiendo escoger el tema adecuado a unas horas tempraneras. Siempre hay un track que te indica que el que está en cabina sabe en qué liga juega y Sau Poler coló varios de estos, el más reconocible Glassbeadgames (8 Hours at Fabric Dub) de Martyn. Me pareció una especie de mini-John Talabot que con el tiempo se quitará la etiqueta para ser Sau Poler. Hay que estar atentos a lo que ofrecerá en el futuro.


Otro artista que actuó a horas tempranas fue el rapero Arufe. La personalidad arrolladora de este gallego sobre el escenario no se puede poner en duda. Chulería sobre ritmos muy noventeros. Un cruce entre MuchoMu y JuanSolo con arrojo y descaro en el micro. Canciones divertidas para levantar el ánimo a mohínos tirados en el suelo. Fiestera, Hip-House y Dinosaurio hacen poner en el punto de mira mediático a este Vanilla Ice gallego. Ahora solo falta que el público descubra a Fernando Fresco.


Hasta este momento, según lo visto, no hubo nada que sorprendiera por encima de la media y ahí estuvo Henry Saiz con su formato banda por primera vez. Un concierto que personalmente disfruté tanto que se me hizo excesivamente corto. Repasó parte del repertorio de sus dos discos o sus dos "Realitys". Baterías, guitarras, sintes por doquier y dos vocalistas. Tiene que perfeccionar la propuesta pero fue uno de los puntos álgidos que nos deja el festival en su formato diurno.


Visita a Despacio y vuelta a SónarHall para la última canción de un sublime Forest Swords con un bajista. Time-break para comer algo y refrescar el gaznate para volver al Hall y quemar las grasas del bocata con Whorl, el proyecto de Siman Mobile Disco donde solo interactuan con un sintetizador y un secuenciador. Comienzo tranquilo que hizo que más de uno buscara la marcha en otro lugar, pero tras 20 minutos aquello se convirtió en la fiesta padre, un techno con unas líneas de bajo robustas.

Bonobo era una de las actuaciones marcadas en rojo. Comenzó fuerte con Cirrus y su propuesta se fue diluyendo a terrenos más soul. Preciosista es la palabra. Luego llegó el triplete cósmico que en una misma franja horaria coincidía Oneohtrix Point Never, Jon Hopkins y Theo Parrish. Acabamos en el Village con el maestro del house que los rumores bien fundados decían que iba con un morado muy serio (incluso al borde del cambio de artistas a última hora) y su actitud en cabina daba consistencia a esas habladurías. Totalmente bipolar. Gestos y aspavientos a los técnicos de sonido cuando salía de cabina y cuando volvía unos bailes y sonrisas como si no pasara nada. Musicalmente, estuvo muy funk. Divertido y con algún que otro fallo técnico que por ejemplo no tuvo en tres horas y pico en su visita a Madrid hace algo más de un año. Iba tocado pero no estaba hundido.

-Sónar Noche (Viernes 13)

Cinco goles holandeses después, hicimos acto de presencia en Sónar Noche. Rumbo directo a Moderat en un interminable SónarLab. Poco que decir cuando suena Bad Kingdom. Conexión total.


Muchas ganas de ver a Kaytranada y se volvió a demostrar que ser un gran productor y tener una varita mágica para hacer edits de altísima calidad como churros, no asegura que contrates a un buen dj. Tras su S4 (estilo Daniel Miller) dio toda una lección de mezclas simples y sin alma. Recurrió varias veces a salir de cabina y alentar al público (cuando debería ser al revés), un recurso fácil para ocultar que no había de donde rascar.

Quien se hundió con todo el equipo de forma sorprendente fue Caribou. No sabemos muy bien a qué se debió pero en ningún momento pareció que nos ofrecía lo que quería ofrecer. Por lo visto el batería no tuvo su día pero menos mal que en SónarClub estaba Recondite para arreglar la noche a base de un techno recio y contundente. Bien pinchado y con aura mística de un señor alemán rapado al cero que nos estaba haciendo movernos como primates en celo.

Pero para contundencia lo de Happa en SónarCar. Con diferencia los momentos más brutos vividos en el festival. Muy ravero donde no sabías si abrazar al que tenías al lado, al Dj o al altavoz. La gente de L.I.E.S (Ron Morelli y Svengalisghost) continuó esa senda pero con un carácter aún más sucio. SónarCar era el mejor lugar donde perderte y desfasar como en una free party descerebrada. Así de fácil y sencillo y sino preguntad a UNER en la jornada siguiente que desbordó.

Se llegó a tiempo para ver el cierre de Todd Terje con su ya mítico Inspector Norse y ver la mitad del más que decente directo de Four Tet. Toque de corneta y retirada para afrontar el último día del festival. Por cierto hubo paso previo por SónarClub con un Richie Hawtin desquitándose del agrio sabor dejado el jueves.

-Sónar Día (Sábado 14)

Otro madrugón para ver el directo conciso e inteligente de Astroboyz en la zona RBMA. Tuvo tiempo para el House, para el Techno y para el IDM que por eso era primera hora y no podía apretar las tuercas como al gallego le hubiera gustado. Se le notaba encorsetado por el horario, pero tiró de profesionalidad y saber hacer.


En el Village el colorista French Touch de Vallés hacía bailar a quién todavía tenía gasolina de la noche anterior, y no eran pocos. Cuando acabó no puedo dejar de acordarme de la recomendación de nuestro amigo Brunetto: "id a ver a Sunny Graves que no os arrepentiréis" nos dijo el jueves. El cansancio y el hambre hicieron mella, ahora que tenemos en nuestro poder su último trabajo (lo presentaremos en E&R Radio), hubiera merecido la pena el sacrifico.

A los que vimos fue a los suecos Roll The Dice. Estos barbudos vestidos con vaqueros, camisa a cuadros y tirantes daban la espalda a un público con espasmos a base de los drones que escupían los sintes de una formación que presentaban Until Silence. Un paseo entre glaciares y volcanes sonoros que maravillaban. Su cierre con Assembly dejó picuetos a los allí presentes. Aplausos más que merecidos.


Tras ver la obra visual de Alva Noto y un pase de Machine Variation (Bernier y Messier haciendo música al estilo Mind Heist de Zack Hemsey con un complicado engranaje de maderas y metal) acudimos a la llamada del Village con Stwo haciendo un Kaytranada (S4 incluida) con aún menos fuerza. Pinchazo.

Menos mal que ahí estaba el show de Kid Koala para levantar el ánimo. "No uso ordenador, ni auriculares. Solo vinilos" dijo en un chusco castellano para comenzar a scrachtear como si no hubiera mañana. Sus azafatas daban el toque colorista y el propio Kid Koala montó una conga en el césped, luego no sabía como volver a subir al escenario (donde también se montó un improvisado concurso de limbo) pero si no bailabas con una propuesta tan loca, a pesar de que alguna vez se le saltaban las agujas, es que tienes horchata en las venas.

El que decidió liarla parda en SónarHall fue un Audion pinchando en una burbuja donde se proyectaban las visuales. Apretó tanto que reventó los altavoces del final de la sala poniendo en peligro la actuación de Holden. Eso sí, que nos quiten lo bailao.


Finalmente Holden sí que pudo actuar y si bien es cierto que los que estaban al final del escenario no lo escuchaban como los que estábamos en primeras filas, me atrevo a decir que fue de lo mejor de este año. Vale, que me declaro holdiano hasta la médula, pero es que su forma de defender The Inheritors en directo, con su sintetizador modular por un lado y con el batería Tom Page (impecable) y el saxofonista Etienne Jaumet (correcto) por otro; hizo que nos dejáramos llevar. Unos bailaban, otros se contoneaban, algunos con los ojos cerrados, algunas intentando cazar gamusinos al aire… cada uno lo vivía a su manera. Un servidor con las manos en la cabeza y semi-aturdido ante tanta genialidad. La distorsión es bella. La mejor forma de despedir Sónar Día 2014.


-Sónar Noche (Sábado 14)

El empujón final y a quemar todas las naves. Primero con Massive Attack que reventaron SónarClub. Pero el tiempo acechaba para ir corriendo a ver a Lykke Li. La cantante sueca no convocó a mucha gente en los primeros compases de su concierto lo que hizo que más de la mitad del mismo lo pudiéramos ver en las primeras filas sin agobios. Visceral y dramática pero sin ningún fallo en su voz. Presentaba I never learn y su capacidad vocal para creerte su discurso es digna de admirar. No Rest For The Wicked, Gunshot y I Follow Rivers fueron los temas con los que más conectó con un público bastante entregado.


Una vuelta de nuevo por SónarClub con Matthew Dear guerrero que ofrecía un híbrido entre un live y un dj set. Repartía una estopa inusitada como si no hubiera tenido suficiente con reventar el equipo de SónarHall como Audion. Olía sangre e iba con el cuchillo entre los dientes.

Y el funk tomó Sónar con Nile Rodgers y su banda CHIC. La forma de dominar los sentimientos de la masa por parte del legendario guitarrista es para enmarcar. Sí tocaron sus clásicos como We Are Family, Le Freak, I Want Your Love, Everybody Dance o Good Times y se atrevieron a versionar Like A Virgin de Madonna, Lady de Modjo o Get Lucky de Daft Punk. Todos bailando con sonrisa en la cara y ganas de pasarlo bien.

Y lo estábamos pasando tan bien que se nos olvidó que Rudimental estaban dándolo todo en SónarClub. Allí fuimos corriendo para ver los últimos compases de un concierto con uno de los mejores despliegues que recuerdo. Y sí, llegamos a tiempo de "Waiting all night". Momento liberador. La única lástima es que no teníamos cerveza en mano para tirarla a las filas de delante. ¡DESPIPORRE!


Holden y Daphni glorificaron la figura del Dj en un B2B épico donde uno aportaba las rarezas y otro miraba a pista. Perfect combo. Debukas tiró de experiencia housera tras ellos.

Un servidor ya estaba saciado y el cuerpo no le daba para más y aún así decidió pasarse por Boys Noize cuando llegó la lluvia que convirtió esta edición en algo épico. Tiga puede dar fe de ello también optando por sonidos retro con un público entregado bailando bajo la lluvia. Sobrevivimos al apocalipsis y Sónar ha vuelto a ganar por la manga a cualquier otro festival patrio.

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Fotos y vídeos: E&R

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