Y John Talabot conquistó Madrid

Su set en Mondo Disko sentó cátedra

Empecemos por el final: hubo orgasmo. 'Enjoy The Silence' de Depeche Mode fue el colofón que eligió Oriol Riverola para cerrar la primera sesión de larga duración que ha desarrollado en Madrid bajo su exitoso aka John Talabot. El lugar fue en Mondo Disko situada en la céntrica Sala Cocó y las caras de los presentes eran de máxima felicidad. Todos bailando al son de Dave Gahan y cía con las luces encendidas mientras que Talabot, que no dejaba de recibir cariño desde la pista y lo aceptaba con humildad y un punto de timidez, recogía sus auriculares con una sonrisa pícara; sabedor de que conquistó una plaza difícil de torear y que se le estaba resistiendo por demasiado tiempo.


La capital para cualquier artista -incluidos los locales- a veces se presenta como esa mujer despampanante que consciente de su circunstancia te obliga a dar un plus durante el cortejo para que el desdén se convierta en interés, y el interés en una relación intensa con final feliz y satisfactorio para ambas partes. En ese punto se encontraba un John Talabot que no para de ser reconocido tanto en su Barcelona natal como en medio mundo pero que en Madrid siempre le ocurre algo que no le hace lucir. Recordemos algunas de sus visitas en estos últimos años: su actuación en La Riviera en la RBMA con los altavoces crujiendo, ese Showcase de Hivern Discs (su sello discográfico) en la Crystal Room de Fabrik donde apenas una centena de personas bailamos o sus directos con Pional como teloneros de The XX con más de la mitad de la gente a su bola mientras deshojaban su impecable álbum debut ƒin. Pues si Riverola tenía alguna espina clavada con esta ciudad, el pasado jueves se la quitó. Pero para llegar a este punto también tuvo que sudarlo.


Antes de las dos de la mañana la sala presentaba un gran aspecto (más llena que la noche de Clark) y Gerardo Niva, residente y promotor de Mondo, daba los últimos coletazos a su set donde aparcó su lado más Technoide haciendo un warm-up melódico y suave pensando en el invitado. Todo correcto. Para el fan del Talabot productor y run-manager era ideal. Pero el primero que dio un cambio de tercio fue el catalán. Sí, comenzó con techno y muy cañero (ya se sabe que aquí somos techneros) lo que a algunos descolocó (los que saben que John Talabot no es su nombre real) y a otros encantó (los que se pensaban que era un tipo americano o británico). Empezar así de fuerte con tres horas por delante tiene sus riesgos y cuando viraba a otros terrenos más "talabotianos" las tornas cambiaban. Y aunque los bailes en ningún momento pararon, la división de opiniones rondaba en el ambiente por esos vaivenes del Techno al House y del groove grueso y sensual a momentos mentales para no salir del túnel o a retomar melodías etéreas y acto seguido buscar sonido ácido añejo.


Dependiendo del tramo en el que se encontrase a unos gustaba más o menos; y si se daba el segundo caso, ahí estaban los impresionantes juegos de lásers de la sala para adornar los beats de un dj que no levantó la cabeza de la mesa en prácticamente tres horas, salvo en los momentos en los que se le incomodaba con flashes de móvil (en serio chicos: RES-PE-TO). Estaba sumamente concentrado en las mezclas, que fueron sencillas, sobrias y limpias, sin arriesgar en demasía en las transiciones. Y si bien su 'contacto visual' con el público fue nulo (aunque mirara con el rabillo del ojo), desprendía bastante energía en su interacción con la Pioneer 900 sacándole mucho partido a los efectos, a veces pecando de reiterativo pero nunca gratuito.


Lo que no se le puede achacar a Talabot es que no tenga un gusto exquisito en cuanto a selección. Puede que un tema te desentone porque quizá se pueda creer que el momento elegido para pincharlo no sea el idóneo, pero esa producción mala no será. El criterio de este digger empedernido, basado estrictamente en la calidad, siempre es una garantía. Y esa es su gran fuerza y signo distintivo. En sus USB había mucho material rebuscado que hace inútil el uso de Shazam porque de música "el Uri" va sobrado. Sonaron cosas de Fabrizio, Douglas Greed, Patrick Zigon, Heiko Laux, Roman Flügel o Max Cooper, por decir algunos que pudimos reconocer. Además de tener guiños a su sello pinchando 'My Own Transition' de Eduardo de la Calle, la remezcla de Matt Karmil a 'Sideral' de Talaboman y el remix de Talabot a 'It´s All Over' de Pional.


Cuando a las cinco de la mañana se cumplieron la tres horas estrictas que Talabot tenía contratadas, parecía que iba a ser la sesión de los peros: "pues ha estado bien pero me esperaba otra cosa", "musicón pero el sonido de sala flojeaba" etc . Entonces se produjo el punto de inflexión, donde el set, que para un servidor fue muy bueno, se convirtió en excelente. Niva le propuso el relevo y el barcelonés, en una de las pocas veces que se le vio erguido, se mostró dispuesto a rematar la faena. Todos los detalles que fue dejando previamente, esos vaivenes, no eran más que la preparación para camelarse al personal y entrar a saco en su última hora. Hasta su encorvada postura en cabina cambió. Los peros desaparecieron, y la chica despampanante estaba abierta de piernas en busca de placer. Y el placer lo obtuvo John Talabot que se le notó disfrutar todo lo sudado anteriormente, ya que borró cualquier línea de separación de estilos musicales convirtiendo su trabajo en un todo muy bien compactado. La conquista fue suya en base a su sapiencia y paciencia para encontrar el momento en el que iba a declarar sus intenciones. Y con las luces encendidas, el orgasmo finalmente llegó para todas las partes. ¡Por fin!

"Antes de Depeche Mode puso la remezcla proscrita de Âme al From Nowhere de Dan Croll"
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Fotos y vídeos: E&R

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
sergio, cual es el tema del minuto 3 del ultimo video? gracias!
B-Face ha dicho que…
Pional- It´s All Over (John Talabot´s Stripped Refix)