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lunes, 23 de febrero de 2015

Planetary Assault Systems y su Techno marciano de siempre

El británico edita The Eyes Themselves EP

Hay figuras dentro del Techno que parecen llevar toda la vida con nosotros y por más que editen música que no nos sorprenda, ni innove, ni suponga un punto y a parte en su carrera artística, nos siguen ganando. Luke Slater entra en esta categoría. Hoy se pone a la venta The Eyes Themselves EP, su primer trabajo del año en su sello Mote Evolver, y lo hace retomando su pseudónimo Planetary Assault Systems con en el que lleva editando de forma más esporádica los dos últimos años. Hay que recordar que tras volver a utilizar otro de sus míticos akas (de la docena que tiene en más de 20 años de carrera) como es L.B. Dub Corp en 2013 con un LP mediante, solo ha usado su nombre como P.A.S en un EP por año, lejos de su ritmo de tres releases en 365 días, donde hay que sumar discos de larga duración.


En The Eyes Themselves EP nos encontraremos tres cortes del techno más aséptico y marciano que factura Slater como P.A.S. Como otros muchos artistas que tienen el espacio y el cosmos como infinita inspiración futurista, su sonido es limpio y nítido. También muy penetrante como demuestra el track de mismo nombre que abre este trabajo. Una producción directa al cerebelo y a tus pies en constante in crecendo sintético con un ritmo endemoniado que se calma a 40 segundos de acabarse. No sobrepasa los cinco minutos y está pensado para dj´s old-school de mezclas rápidas.


Los microsonidos superpuestos y un concepto basado más en el minimal con un uso dinámico de de elementos justos es lo que se extrae del segundo track de la cara A. 'Strange Attractor' se queda en un ejerecicio de estilo con un bucle constante como tronco y pequeñas variaciones con alguna textura atmosférica por aquí, unos Hi-Hats por allá y unos snares que aparecen y desaparacen como el Guadiana.

Para cerrar este EP tenemos el corte más extenso. 'Arc' son casi ocho minutos con un techno tenso e incómodo, todo lo contrario de lo que representa lo anterior. Un sonido quirúrjico filtrado que casí chirría que muta a voluntad del productor. Un agujero negro en busca de lo desconocido.

En definitiva, este lanzamiento es una vuelta de Slater a su faceta más onírica y fría. Algunos esperamos que retome su nombre real para producir donde sacaba su lado más bruto y sucio. Techno para meterse en el barro y no para mirar a las estrellas.

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