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jueves, 4 de junio de 2015

Tiempo estival, tiempo de festival

Si en vacaciones no bailas es porque no quieres

Desde hace un par de meses y lo que nos queda hasta nuestro clásico parón vacacional por aquí se ha escrito se escribe y se escribirá sobre multitud de festivales que van a producirse en la piel de toro. Somos un país que por nuestra climatología da pie a preparar el petate y buscar el cachondeo allá donde esté. Y si es con música de la que nos hace saltar, reír, abrazarnos, cantar de forma ininteligible y hacer pasos de baile que harían revolverse a Michael Jackson de su tumba; mejor que mejor. En definitiva, los españoles somos unos disfrutones y actualmente tenemos más alma festivalera que clubbera. Y ahora que el verano ya está aquí, las promotoras festivaleras se engalanan para hacer el agosto, nunca mejor dicho


Un año más se realizarán diversos eventos a lo largo y ancho de la península con la música electrónica como principal reclamo. En mayo ya hubo una jugosa avanzadilla. Primero con el siempre vanguardista L.E.V en Gijón, el indietrónico SOS 4.8 en Murcia el Technero-minimalero Electroweekend en Valencia o el sevillano Tendencias Festival; y después con el imperial Primavera Sound con su carpa Bowers & Wilkins que podría considerarse como un festival dentro de un festival, a modo de muñeca matrioska.

Barcelona como ciudad festivalera española no tiene parangón, porque si en junio Sónar convierte a la Ciudad Condal en el epicentro mundial de la música electrónica durante una semana, ahora también hay que sumar Barcelona Beach Festival en julio -dirigido a un público más masivo y comercial- y la primera edición fuera de Holanda de DGTL a mediados de agosto. Este último aúna música electrónica, arte y sostenibilidad y presentará un cartel compuesto por primeras espadas internacionales y artistas locales.

Con su punto más Indie, imposible no mencionar el veterano FIB en Benicassim y el ya clásico BBK Live en Bilbao. Ni tampoco olvidar el malagueño Weekend Beach como cajón desastre en el que todo cabe. Todos ellos en julio.

Madrid también tendrá sus festivales veraniegos. Primero una segunda edición de 4Every1 Festival que cambiará de ubicación y que vuelve a dirigirse a un amplio público con una concepción de música electrónica variada (desde lo más comercial a lo más duro pasando por estilos clásicos e imperecederos). Su principal ventaja es una fecha clave coincidiendo con el final de curso académico universitario. A Summer Story que se celebrará dos semanas después continuará esa senda de mezclar diferentes géneros para alcanzar el público más heterogéneo posible. Una oportunidad de oro para que la promotora limpie su imagen tras los problemas de la segunda edición de Madrid Winter Festival celebrado el pasado 1 de enero.

Dreambeach se presenta como el gran macro-evento para el mes de agosto reuniendo a todo tipo de clubbers a orillas del Mediterráneo en base a un cartel donde electrónicamente hay de todo como en botica. Una semana después en la cornisa cantábrica Aquasella sigue sumando ediciones con el Techno como principal protagonista. Además por una vez no coinciden en fecha ambos eventos.

También es menester descubrir esas pequeñas propuestas que quieren seguir creciendo y que tienen en su ubicación y horarios (más diurnos que nocturnos) su principal atractivo. Electrosplash quiere asentarse dentro del circuito con su segunda edición tras su aclamada vuelta al ruedo el año pasado. Igual de interesante puede ser el catalán Festival ERA que se celebra en una masía. Y debemos destacar Tentacle Summer Festival apostando por el House más clásico en Ría de Foz en Lugo.

Pero sin duda este será un verano festivalero extraño porque por primera vez en 20 años no se llevará a cabo Groove Parade (o como se ha conocido desde hace una década Monegros Desert Festival). Un vacío que su cliente habitual tendrá que llenar con cualquiera de las anteriores opciones sin el encanto del sobrevivir al desierto. Para todo lo demás, y sin salir de nuestras fronteras, en verano siempre quedara Ibiza si te lo puedes permitir.

La pregunta es ¿Y tú a cuál vas? 

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En DjMag de Junio también podrás leer este artículo en la página 66

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