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viernes, 17 de julio de 2015

ElectroSplash 2015, el festival de los festivaleros

Por Arturo Moya


El pasado fin de semana, mientras tenían lugar en la península varios festivales de diversa magnitud y con nombres de sobra conocidos, en Vinaròs (Castellón) se celebraba un evento que navega a contracorriente en la política de los eventos electrónicos habituales de nuestro país: Electrosplash. Ya sabéis que es un festival de tres días de duración pero decimos que va a contracorriente porque: es diurno, un cartel de “segunda línea” (o eso es lo que se entiende si no van los sota caballo y rey) plagado de nacionales, no cobra por salir y volver a entrar, atención familiar a los asistentes por parte de todos los trabajadores, precios en barra y en general irrisorios en este tipo de eventos (copas 5 euros, pizza 2 euros, abono 20-40 euros…), y la no intención de masificarse.


El recinto situado a escasos metros de la playa (y de los tres afters para los que quieran seguir la jarana por la noche sin tener que desplazarse más de 50 metros) consta de 3 escenarios muy cercanos los unos de los otros, lo que es un gustazo para desplazarse. El principal de un tamaño mediano al aire libre con suelo de asfalto y aspersores colgados dando la bienvenida para refrescarte, la Carpa Barceló situada de manera que el anochecer se diese justo detrás del artista y el Pinar, un lugar que parecía una rave en un bosque con el mar de fondo y dónde se ofrecían hasta masajes gratis. Existía un cuarto escenario que era el VIP con una programación propia, pero al no catarlo no podemos decir mucho sobre ello. El sonido era más que decente y solo se mezclaba la música de algún escenario en momentos puntuales de algún bajón.

Todo eso es la descripción de la organización técnica, pero lo intangible es lo que prima allí. Un ambiente familiar y de sonrisas, de veteranos que ya llevan unas cuantas a sus espaldas y que sólo buscan disfrutar y que el resto de la gente se lo pase igual que ellos, una sensación de comunidad y cultura musical. Un detalle que llama la atención por ejemplo es la cantidad de cubos de reciclaje que había y el bastante buen uso que se hacía de ellos.

-Viernes de directos y sorpresas

Después de esta “breve” descripción, pasemos a lo importante, la música. Entramos el Viernes a primera hora para ver el primero de los tres lives que se iban a celebrar en la carpa esa tarde, Antoni Maiovvi. El inglés amante del cine de terror y el italodisco empezó con una hora de retraso y un escenario vacío, con los siguientes artistas de público. Su directo crea atmósferas hipnóticas muy buenas con el ritmo justo para bailarlas, quizá solo le fallan las transiciones que se hacen un poco largas y hacen desconectar, pero en general estuvo muy bien.

El relevo lo cogió C.A.R., que a pesar de unos problemas técnicos y enfrentarse a una sala muy vacía, mostraron un gran desparpajo con su electropop divertido. Nada más terminar su concierto recogieron y se unieron al público para disfrutar del resto de la jornada como uno más, al igual que Maiovvi.

"C.A.R. posando para su público y posterior compañero de fiesta"

Y la sorpresa del festival llegó, Zombies in Miami. Este dúo mexicano nos dejó a todos con la boca abierta, completamente metidos en su música de constante progresión. Durante 2 horas y con el cielo del anochecer naranja a sus espaldas, sin mirarse a la cara pero con una compenetración que asusta, dieron una lección de cómo enganchar al respetable y no soltarlo. Mientras que a Maiovvi le fallaban las transiciones, los zombies las usaban para dar un paso más en su viaje, sin prisa pero sin pausa, incansables y sin cansar, su actuación fue de lo mejor del festival. Su sonido no solo era Cómeme si no también de Hippie Dance, esperemos que los Pachanga estén atentos.

"Zombies in Miami devorando nuestros cerebros en Vinaròs"

Mientras en el escenario principal ya se empezaba a poner la cosa pistera, en la carpa cogieron el mando tras los tres directos la pareja de israelíes Red Axes ya en formato dj set. Comenzaron su sesión con el gran 'Moonlight' de Chris Carter con lo que ya nos ganaron de inicio. Fue un gran set que no nos hizo añorar el live anterior. Sin embargo Art Department que eran los que les sucedían, intentaron llevar la música a un punto más tech-house “simple” que finalmente nos hizo abandonar la sala y explorar el pinar. Allí tanto Satore como Andres Llatas, con noche cerrada entre los árboles y la brisa marina dándonos aire hicieron un gran trabajo. De vez en cuando en alguna incursión al escenario principal pudimos escuchar como Reeko repartía techno sin compasión como cierre con un público encantado.

-Sábado, la eclosión de ElectroSplash

El sábado entramos pronto para ver la actuación de Reykjavik606 en el pinar, el único escenario abierto a la hora de comer. Nos deleitaron con una música perfecta para escuchar viendo el mar a esas horas con una cerveza bien fresquita a la sombra de los árboles. Aquí tenéis el video de su actuación ¡Gracias Captcha!




Tras comer en el paseo marítimo, que se encuentra al lado del festival, volvimos a la carpa del día anterior para encontrarnos que en esta ocasión estaba con bastantes asistentes y rebosando energía. A los mandos canalizando esa energía en diversión y desenfreno se encontraba el dj nacional Sutja Gutierrez, que realizó un gran trabajo. A la que terminó su set se produjo una curiosa y “desafortunada” situación. Había que poner una bola de espejos gigante en un escenario con una audiencia muy animada, por lo que se produjo al desalojo de este para dar entrada a una grúa mientras los presentes jaleaban o aprovechaban para charlar y conocer a los que estaban bailando cerca minutos antes.

Tras este parón con una fugaz visita a la sesión de XXXY, con una pista vacía y un sol de justicia, dio comienzo en la carpa el concierto de Cycle. Para un servidor fue cerrar un círculo ya que uno de mis primeros CDs es el Weak on the rocks y nunca los había visto en directo. ¡Y qué directo! Con un público entregado presentaron su nuevo disco. Hicieron un guiño a la ruta del bakalao cantando el “run with you” y cantaron sus grandes éxitos como 'Confusion' y 'Apple tree'. La conexión fue total con todo el mundo en frenesí tanto encima como debajo del escenario.

En esa misma carpa empezó después Undo, deleitándonos con uno de los mejores sets del festival y de nuevo con el cielo naranja. Lo puedes escuchar aquí abajo y ojo al tracklist:




Sin poder movernos de esta carpa, daba comienzo uno de los platos fuertes, Lindstrøm. Aquí pudimos disfrutar de su infalible nu-disco bajo las luces de la gran bola que antes habían colocado. Fue muy dinámico llegando a crear un subidón a muy bajos bpms y por supuesto no faltó uno de sus grandes temas ‘I feel space’.

Nos informaron durante Lindstrøm que se habían cambiado los horarios y Roman Flügel cerraría el principal en lugar de M.A.N.D.Y. por lo que decidimos quedarnos a escuchar a Dj Fra. Un set muy serio y algo oscuro que nos hizo aguantar en la carpa hasta el final. Pero para oscuridad la que nos encontramos en el open air. Anthony Rother se dejó el megáfono en casa y pincho un dj set de techno de corte berlinés, creando una atmósfera cuyo aire parecía que se podía cortar por su densidad, con la pista repleta y encantada. Todo presagiaba que Flügel iba a dinamitar el caramelo que le había dejado Rother, y así lo hizo. Proporcionando un set espectacular que no dio tregua ni a la propia organización, ya que sin darnos cuenta resultó que llevaba media hora más de la prevista y parecía no poder parar. Entre el bombardeo sonoro del alemán entraron temas como lo que creo que era la versión dub de su afamado ‘Rocker’ o el 'Jagos’ de Christian S.

"Rother aumentando el peso del aire"


-Domingo, rematando la faena

Para el comienzo de la última jornada entramos con el set de Elesbaan. El madrileño realizó un set especial a vinilos de acid para bailar bajo el sol. Mucho baile, mucho calor y sobretodo mucha diversión.

"Elesbaan repartiendo acid vespertino"

Al terminar nos volvimos a desplazar a la carpa, que por tercera vez sufría retraso. Sin embargo en esta ocasión alguien subió a pinchar un rato (no sabemos quien aunque parecía un miembro de la organización) y se marcó una sesión sorprendente con temas como la remezcla del ‘Hold on’ de Lindstrom que evitó nuestro desplazamiento al pinar. Después de esta sorpresa, comenzó el live de Redshape. El hombre de la máscara roja no decepcionó, con unas líneas de bajo profundas y buen ritmo nos llevó hasta la noche. Los últimos artistas de este escenario, Tobi Neumann y Marc Piñol, hicieron buenos sets, pero nos dejaron con la sensación de que los dos días anteriores hubo mejores actuaciones allí a esas horas.

"Redshape tiene cara de hooligan bajo esa máscara además de ser bastante majo"

En el principal se realizaba el showcase de Fayer, donde en visitas esporádicas pudimos escuchar a Adriatique poniendo el tema con el que abrió Garnier en el Sónar, el homenaje de Maceo Plex al ‘Acid Eiffel’ y que se está convirtiendo en uno de los bombazos del año sin conocerse ni su nombre. Miss Kittin realizó un set correcto y actual y como siempre usando el micro de vez en cuando.

El encargado de cerrar el festival fue el jefe de Fayer, Edu Imbernon. El tema que eligió para terminar fue el ‘Poney Part 1’ de Vitalic, que provocó el éxtasis en la pista y los aplausos al apagar el sonido.

En definitiva ha sido un festival redondo y distinto, que consigue su objetivo de ser el refugio de los “festivaleros” hartos de lo de siempre. Los pequeños errores técnicos pasan desapercibidos ante sus logros, o incluso se convierten en momentos entretenidos gracias al ambiente que allí se respira. Este año ha aumentado su asistencia llegando a un total de 9.000 asistentes, y seguro que el año que viene la aumentará de nuevo sin necesidad de campañas virales, ni hashtags. Sólo le bastará el boca a boca por el trabajo bien hecho.

Enhorabuena y las gracias a los organizadores. Nos vemos el año que viene.

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Fotos: Pablo Alcocer

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