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jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Por qué he decidido participar como jurado en los VMA 2015?

Los intríngulis personales y motivacionales de uno de los componentes del jurado de una edición que estaba en entredicho

¡Manda cojones!, pensaréis muchos. ¡Menudo vendido el de E&R!, podrán mascullar otros. "Tío, colaborar con los de Vicious no, que es Vicious y tú vas de otro palo, ahora quieren usar tu credibilidad que te has ganado con años de ir a tu aire", me llegaron a advertir mis amistades más cercanas cuando les dejé caer la posibilidad de unirme al elenco del jurado que se formaría para decidir los ganadores de los Vicious Music Awards, que ayer celebró la gala en la que se conocieron los resultados. Una quinta edición de los premios de la música electrónica que más repercusión tienen en este país que ha estado rodeada de polémica por la solicitud pública de la retirada de nominaciones de varios nombres tanto de artistas como de festivales, cada uno con sus motivos y razones, levantando mucha polvareda y dejando en un lugar comprometido a la organización. Pero ¿cómo es posible que haya aceptado su solicitud y no me de por escribir para ponerlos a caldo? ¿Me han untado por participar? ¿Ingénuo de mi, esperaba que alguien con intereses en subir al escenario del Teatro Capitol lo hiciera? Pues no, queridos y queridas, esto va de otra cosa.


Esto va de querer, o al menos intentar, hacer las cosas bien. Porque siempre he pensado que es necesario que exista un reconocimiento público y notorio a la gente con calidad que trabaja duro, con pasión y amor por la música electrónica en la escena patria, aunque a título personal no estaba de acuerdo con la composición de algunas nominaciones donde me faltaban nombres y me sobraban otros. Pero siempre prefiero mirar por un bien mayor, que nos beneficie a todos, y la mejor forma de hacerlo es desde dentro del que posiblemente sea el mayor altavoz mediático de la música electrónica en España (junto con esa institución llamada Clubbingspain) y que mejor infraestructura tiene para organizar este tipo de evento donde los del gremio (englobando a todos sus sectores: artistas, promotores, diseñadores, plumillas...) nos podemos reunir y desvirtualizarnos en un foro festivo celebrando que estamos ahí, haciendo lo que más nos gusta y llena.

Es cierto que en Vicious y sus premios se han hecho las cosas mal de origen, sin ir más lejos lo ocurrido hace un año fue escandaloso con algunas decisiones que nadie en su sano juicio comprendía. Por no decir que desde esta misma casa las tres ediciones que propulsamos de los GHER nacieron a rebufo de lo discutibles que nos parecían los resultados de su primera edición. Pero no es menos cierto que otros galardones anteriores a la existencia de los VMA también han tenido la sospecha de verdes oscurantismos en sus criterios. En mis caso personal puedo decir que en el pasado he sido jurado en otras publicaciones y, nos os voy a engañar, la experiencia no me gustó nada porque nunca supe a ciencia cierta si mis propuestas (vía mail) eran escuchadas o iban directas a alguna papelera de reciclaje en pos de otros artistas en agencias o con representantes con acuerdos comerciales con la empresa. De ahí mis dudas principales cuando la gente de Vicious tocó a mi puerta. Tuve mucho recelo y hasta que no supe con pelos y señales cómo iba a ser la historia (¿quiénes estaríamos en el ajo?, ¿qué independencia tendríamos?, ¿qué sistema de resolución habría?) no di el sí; siendo el último que se incorporó a este jurado, tras varias charlas previas y una llamada final. ¡Qué le voy a hacer! A veces me hago de rogar.

Sin entrar en los abandonos en las nominaciones, las que a priori han sido las que de verdad han hecho daño a la reputación de los VMA en este año, que en algunos casos son perfectamente comprensibles como lo de Lost Twin o lo de 4Every1 Festival; hay tres motivos que han inclinado la balanza para participar en la elección de que supuestamente ha sido lo mejor del año en el arco temporal que va de octubre de 2014 a octubre de 2015.

Primero por la composición del mismo, que fue exclusivamente formado por compañeros de diferentes medios de comunicación que se dejan los dedos informando a diario sobre la escena ya sea "comercial" o "underground", porque hay que recordar que esto representa a TODOS. Fuimos un total de 12 (6 de "comercial", aunque hubo una baja de última hora, y 6 de "underground"), una presidenta de jurado con voz por si había algo que se pudiera enquistar (que ocurrió en una categoría) pero sin voto, y tres asesores para tres categorías específicas, que llegaban, aconsejaban y se iban por donde habían venido dando los buenos días. La principal garantía es que cada uno votó con plena libertad de conciencia pudiendo abstenerse si creía que no está capacitado para decidir, por desacuerdo con las opciones que se presentaban o porque tuviera algún tipo de interés comercial con algún nominado (y ya os aseguro que hubo abstenciones en los tres casos). Todo ello sin ningún tipo de interferencia externa en un cónclave que duró la friolera de siete horas en una habitación sin ventanas y mucho café. Se debatió en consenso, hubo alegatos y propuestas, impugnaciones, segundas y terceras rondas en categorías muy reñidas, discusiones, un repaso final y mucha camaradería. Los resultados no saldrían de ahí hasta el día de la gala. Ni siquiera el equipo de Vicious Media que no estaba en esa sala, conocía los nombres de los ganadores.

La segunda es que el público ha tenido una cuota importante en la composición de las nominaciones; otra cosa es cómo se han seleccionado a esos nombres anteriormente siguiendo un criterio exclusivo de parte del equipo de redacción de Vicious, que ahí ya cada uno puede discrepar. En ciertos casos influyó en la decisión final, no solo de los ganadores sino de la composición de las propias nominaciones al elegir un quinto nombre. Siempre he defendido la participación popular, de hecho yo voté como uno más antes de este ofrecimiento, y este año salvo, a mi modo de ver, ridícula separación por sexos en la categoría que fue 100% voto público, me parece un criterio más que acertado.

El tercer motivo que me animó a participar es por corporativismo puro y duro, solidarizándome con los compañeros que han impulsado los VMA. Sé el trabajo que conlleva hacer algo así, y no me parece nada justo el trato y los palos que se les han dado cuando saltó la polémica. Este año ha habido una notable voluntad de cambio haciendo las cosas de otra manera, y es en las malas es cuando hay que apoyar a quien lo necesita. Y si este es el camino, seguro que la próxima edición habrá aún más pluralidad.

¿Todo esto quiere decir que este año los premios han sido más justos? Pues francamente no lo sé, pero en todo momento se intentó que hubiera un cierto equilibrio. Habrá gente que le parezca un pelín exagerado que Óscar Mulero se lleve cuatro galardones (yo mismo, sin ir más lejos), que Cora Novoa fuera la eterna nominada de esta edición (en serio, aquí hubo discusión de la buena), que el EDM y la música comercial quedara como algo casi residual en la mayor parte de categorías gordas... Al final nunca llueve a gusto de todos, pero ojalá sea un primer paso para ir encauzando la situación. Desde mi percepción siento que se ha luchado por hacer las cosas de la forma más honesta posible. Y eso es lo único que he pretendido aportar a título personal con mi participación en esta edición. Ni quería, ni esperaba nada más. Sigo diciendo que aquí estamos para construir juntos. ¡Hagámoslo!

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