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martes, 17 de mayo de 2016

Petar Dundov, apuntalando la perfección melódica

At The Turn of Equilibrium es su quinto álbum y lo ha publicado Music Man

Muchos artistas buscan la perfección melódica aplicada a la música de baile y pocos son los que llegan a la excelencia. Petar Dundov pertenece a la segunda clase. Es innegable que a lo largo de sus veinte años de carrera ha intentado pulir un estilo donde las notas, armonías y texturas dominan de cabo a rabo sus producciones, vayan dirigidas a mover el cuerpo y alma o simplemente infecten tu cabeza sin necesidad de bombo alguno. Esto último fue algo que ya demostró sobradamente con un álbum debut llamado Sculptures 1-3 editado en el sello Tomorrow hace quince años. Sin embargo, donde el croata ha encontrado el acomodo ideal para explotar su talento a niveles insospechados es en el sello belga Music Man lugar en el que ha publicado sus tres últimos álbums y el que ahora lanza At The Turn of Equilibrium.


El concepto del álbum en palabras del propio Dundov, es tomar conciencia de que el equilibrio (por tanto la perfección) es una ilusión. Y es normal que piense eso un artista que para algunos ya tocó su punto máximo en su segundo LP en 2008 con Escapements; y que para otros (entre los que un servidor se incluye) lo hizo en 2012 con su tercer disco llamado Ideas From The Pond donde simplemente abrió brecha a la dimensión melódica y sintética desconocida. Un año más tarde con Sailing Off The Grid lo que hizo fue una continuación de lo anterior con más pulso y nervio directo a un público más bailongo. Si ya sabes que has firmado las dos obras por las que más te van a recordar en el hallazgo de un sonido característico propio, no tienes otra que replantear tus puntos de vista y, sin traicionar a lo que te hace único, perfilarlo e ir pulir el detalle. ¿Y cómo lo hace? Primero acudiendo a sus fuentes directas como son Kraftwerk y Vangelis bebiendo de su esencia sintética; y después aplicar lo que le faltaba para completar la cuadratura del círculo: el elemento orgánico de instrumentos. Las cuerdas, los pianos y hasta recurrir a sonidos de viento son los invitados estrella del giro de tuerca del productor de Zagreb.

El resultado son ocho tracks donde se atreve con todo tipo de género del Ambient al House pasando por el Techno melódico y en el que los matices juegan un papel decisivo para la experiencia inmersiva que propone a través de la melodías compuestas para emocionar. Ya desde la apertura de este trabajo con 'Then Life' te das cuenta que el Dundov bucólico sigue ahí y que además se adereza con un solo de piano central para que comprendas las nuevas reglas de juego que propone. La progresión hipnótica con duración que supera los diez minutos marca de la casa continúa con 'The Lattice' y en clave más Housera añadiendo congas llega en la destacable 'Before It All Ends'.

Sus influencias más clásicas se deshojan en el tramo central de At The Turn of Equilibrium con un homenaje descarado a la programación y secuencias de Kraftewerk en la magnífica 'Midnight Orchestra' que te hace retroceder a tiempos de vanguardia, descubrimiento y donde todo queda por hacer. Dundov activa la máquina del tiempo con precisión asombrosa. En su Delorean sonoro particular el croata también nos arrastra a la década dorada de Evangelos Papathanassiou principalmente con bandas sonoras de películas de los 80 que se quedaron grabadas a fuego en el imaginario popular. La sobrecogedora 'The Mist' suena al Vangelis de aquella época. Dos revisiones hechas desde la admiración y el respeto que suben el nivel y que nos da un punto de vista diferente de un artista que venera a los que le han precedido.

La recta final del LP toma un cariz parecido al comienzo con una vuelta sobre el ambient en 'New Hope' y con una reafirmación de lo que Petar Dundov es en estado puro con un conmovedor trance uplifting a bajas revoluciones en 'Missing You' y un ejercicio de torsión sintética en 'Everlasting Love' para demostrar su don compositivo en la creación de atmósferas oníricas. Ambos cortes superan los 12 minutos que nos retrotraen a los puntos álgidos de Ideas From The Pond. 

En definitiva lo que nos encontramos es con un álbum para hacernos ver que la genialidad no está en alcanzar la perfección de tu arte y vivir de las rentas; sino que una vez conseguido, tener la inspiración para apuntalarlo. Y el croata ha sabido superarse en ese sentido. 

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