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jueves, 9 de junio de 2016

Utopía a lo bonzo

Crónica de un festival que sube la temperatura en el panorama madrileño

En este mes de junio festivalero sin parangón en Madrid (pese a la caída de 4Every1 Festival) Utopía Festival dio primero. Su apuesta era ir a lo seguro: si tienes a los números 1 (o al menos a los más conocidos) dentro de ámbitos más comerciales y más 'underground', tu primera edición no puede salir mal en términos de asistencia. Y más cuando es un festival prácticamente diurno en el que la chavalada entre 16 y 18 años podía acceder. Quizá la fecha de exámenes con la Selectividad a las puertas para unos y los exámenes universitarios para otros restara pero las cifras oficiales y oficiosas que se han dado han sido de unas nada desdeñables 40.000 personas aproximadamente (19.000 por jornada) que se dejaron caer por el campus de la Universidad Complutense. Y sí, su escenario EDM (o Vulcano según la organización) fue el que lo reventó. Nada nuevo bajo el sol.


Hablando de sol, el sábado -con un Lorenzo de justicia que castigaba bien a las tres y media de la tarde- era el turno de hacer la entrada y la correspondiente vuelta de reconocimiento. Unos accesos bastante rápidos y una zona VIP (para el que la tuviese) con sus áreas de sombra y descanso que conectaban con el escenario principal. Una colosal estructura que simulaba un volcán y que su disposición recordaba a lo que son los grandes festivales europeos en la tradición 'tomorrowlandesca' donde importa más el espectáculo que la música, que a fin de cuentas es una comparsa en no pocos casos para acompañar la euforia del personal.

El sonido bastante aceptable para un festival de este tipo. Y aunque a veces se cruzaba con el escenario Waterfall (sobre todo si estabas situado a la derecha) se puede decir que en peores plazas se han toreado. Ahí estaban las chicas de Heels To Kill con música 'edemera' para unos 500-1000 valientes que se animaban a primeras horas con temas vocales de tono pastel. Eso sí, Dj´s y micro mala combinación. Lo que no animes con tu música no lo vas a hacer con cuatro soflamas baratas tipo '¡Vamos Madrid! ¡Que no se diga, que sois campeones de Europa!'. ¡Mátame camión! Así empezamos mal. Menos mal que estaba Heidi al rescate en la zona de al lado.


-Cataratas de Techno y House para unos pocos

Los valientes de verdad -no más de 50-80 personas- estaban en el escenario Waterfall (el pequeñito, el de Techno) bailando a una Heidi que no dio respiro. En este escenario no había una barra 4 con zonas de sombra donde refugiarse. Aquí se iba a pelo en un socarral que convertía a las personas en calcomanías a ritmo de House de tradición británica con la simpática rubia haciéndose más incisiva en sus tramos más ácidos y algo technioide de cara al final. La propia artista se percató del bochorno que se sufría y al ritmo de una remezcla del 'Mouth To Mouth'  ella y su equipo comenzaron a repartir botellas de agua tirándolas desde el escenario. La organización se dio cuenta que podría haber un disgusto mayor (sobre todo si alguna iba con ayudas químicas para la deshidratación) y además de regar al que pasaba por la zona de los baños de la izquierda (limpísimos todo el rato) delante del escenario regalaban agua a pie de escenario para los más bailongos. Un acierto total. Con estos gestos el nombre del evento se podría haber cambiado por el de Empatía Festival.


Tras ella llegó el turno de uno de los platos fuertes sobre el papel: Deetron. A una hora solo apta para fans del suizo y/o personas que no soportan al hombre que chafa con su música las celebraciones en Neptuno, que estaba en la zona de al lado dando mucha cera de volumen y comiéndose el sonido del de Zurich, que menos mal que se acabó arreglando. La incógnita era sobre qué palo llevaría en su actuación ¿sería un acercamiento a los terrenos houseros que visita como productor? ¿o la cabra tiraría al monte como el animal technero que siempre fue? Nos quedamos en un fifty-fifty. Su lado housie cuando tiraba de su producciones (Ay 'Photon' ¡qué bien sientas! ¡y qué viaje con su remezcla al 'Headless Ghost Let´s Fall' de su amigo Ripperton!) y su lado más guerrero cuando tiraba de cortes de DVS1, Robert Hood y se marcó un 'Blackwater' para quedarse más ancho que largo. ¡Cómo en los viejos tiempos!


El relevo lo tomó un Daniel Avery con el que servidor mantiene una relación amor/odio. Sin embargo cumplió para bien. No se salió mucho de su guión a base de recurrir a sus propios temas (o remezclas de otros a sus temas, porque a ver quién es el guapo que no desperdicia un buen Flügelazo) para no perder su sonido característico por el que es el niño bonito de Erol Alkan, pero al menos no dio la sensación de esta peli ya la he visto. Set bastante disfrutón con un escenario que sin estar ni mucho menos lleno, se notaba que había ambientazo y ganas de gozar.


Cuando caía la tarde-noche tocó el turno de la sensibilidad de Cassy. Comprendió a la perfección su función de bisagra para despedir el día (y las quemaduras de segundo grado en la piel de los que no se habían echado crema) y con su sutil elegancia combinando Techno y House conquistó a los presentes. No puedo poner la mano en el fuego porque el efecto Estrella Damm para combatir el calor se empezaba a notar pero juraría que llegó a pinchar la remezcla de Mr.Tophat & Art Alfie de su 'Back', tema original incluido en el que será su flamante nuevo disco.


A Maceo Plex y Hot Since 82 les tocó bailar con la más fea pues su horario coincidió con David Guetta y Alesso; y si ya éramos pocos por aquellos lares hubo cierto éxodo a parajes de subidón fácil. Entre otras cosas, acabar sucumbiendo a la tentación del elixir de las azafatas de Thunderbitch hizo que la percha del que suscribe estuviera en una gargantúa más allá de Plutón. Cualquier cosa que diga sobre las actuaciones de ambos sería injusto. Ese trabajo se lo dejo a alguien con mayor capacidad de retentiva (o de inventiva). Toque de corneta y descansar para la segunda jornada.

-Rudimental, el alma de la fiesta

Cabeza como un bombo, paladar donde todo sabe a madera y carcoma, piernas con calambrazos que te hacen andar de forma enclenque, nariz como un pimiento y un cuello abrasado donde podrías freír un huevo y un par de chistorras. Sí, un parte médico que indica que el verano festivalero ya ha llegado para quedarse y la segunda jornada de Utopia estaba en el horizonte. El comienzo del día es un Whatsapp donde parece que regalaban entradas (¿un fallo técnico? ¿miedo a poca asistencia?) para un cartel igual o más potente que lo visto 24 horas antes. Las actuaciones claves del día eran dos: Rudimental en el escenario Vulcano y Dixon como colofón en el escenario Waterfall. Aunque los medios generalistas se quedarán con el Show de Armin Van Buuren.

Sin 'madrugar' tanto como el día anterior, el cuerpo escombro no lo permitía, a las seis de la tarde ya estábamos como un clavo en el campo de batalla. Showtek en el escenario principal con bastante gente pero había que pasar de largo para ver la lección de un Dj Tennis a medio gas en el escenario Waterfall bastante resolutivo. Red Bull en mano y peleando el poco palmo de sombra de la barra, el italiano demostró que sabe moverse como pez en el agua en diferentes estilos ante un público más generoso. Momento cumbre cuando decidió meter un ramalazo Disco para dar paso a un Skream que iba a dominar con un House de bajos grasientos made in UK como marca su propio ADN.


Pero el gran reclamo era el anunciado directo de Rudimental. La primera en la frente: no fue un directo. No hubo instrumentos más allá de una trompeta y la mesa de mezclas. Fue un Dj set con vocalistas. ¿Decepción? Pues si lo comparamos a lo vivido en Sónar hace dos años desde luego que sí, porque ni siquiera estaba su vocalista fetiche (Ella Eyre). Pero en honor a la verdad, el que no saltara ni disfrutara con sus temas, principalmente con los de su disco Home (con 'Waiting All Night' y 'Feel The Love' como momentos cumbre), y con los covers a House of Pain o The Notorius Big por no hablar de temas a ritmo de dn'b del 'Hit The Road Jack' de Ray Charles es que tiene horchata en las venas. Y aunque tuvieron algún bajón cuando se metieron en terrenos discotequeros fueron con diferencia los más energéticos de todo el festival. Todos liberamos tensiones durante dos horas a base de saltos, y los más frenéticos con salvajes pogos. Los 40º en la Complutense ni se notaban. Las cervezas al aire regaban el confeti arco iris.

Vuelta a la zona guerrera donde estaba Apollonia, el tridente formado por Shonky, Dan Ghenacia y Dyed Soundorom. Mis expectativas con ellos no eran muy halagüeñas pero sorprendentemente supieron dar lo que la gente necesitaba. El mayor miedo que albergaba es que unos tíos tan experimentados optaran por un tech-house de saldo como he podido comprobar en otras ocasiones, pero los galos hilaron fino y supieron aportar su groovy francés de corte clásico (cayó algún que otro Strictly Rhythm) y con punteos ácidos bastante frescos. Sabían elegir los momentos en los que había que apretar las tuercas. Tiraron, y muy bien, de oficio.


Otra cosa es si hablamos de Tale Of Us. El dúo italiano siguen insistiendo en ser unos adalides de un Techno minimalista, oscuro y frío y se están perdiendo en su propia linealidad. Lo que antes era un juego de grises ahora es un sonido tedioso. A la media hora se hacían bastante pesados y acartonados. Es la segunda vez que consiguen echarme de un festival tras WAN Festival. La verdad es que su mérito tienen.

Pero antes de volver a casa y zanjar esta primera y meritoria edición del evento, llegó el momento de gastar los últimos Tokens (con unos precios no tan abusivos como podría parecer en un principio) en la zona de restauración mientras se comprobaba a lo lejos la cosa rara en la que se ha convertido Armin Van Buuren (el tema de 'Blade' ¿en serio? ¿A estas alturas?). Fuegos artificiales y verbena para todos.

No miento si digo que me queda la espina de no ver a Dixon. Por lo que cuentan otros compañeros arregló de forma señorial el tramo final del festival con 'pampazos' en toda la cara incluidos. En definitiva nos quedó una utopía festivalera que prendió entre sus asistentes a lo bonzo y a primera vista tuvo más aciertos que errores en lo que es este tipo de concepto de festival. Deseamos que dentro de un año la llama continúe encendida y no nos quedemos con cenizas.





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Fotos: Marta Fortes

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