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lunes, 19 de septiembre de 2016

Festival Forte, supervivencia Techno

Por Pato

Señores, señoras, amantes del Techno, lo primero de todo pedir disculpas por la tardanza. Pero bueno, más vale tarde que nunca, es el momento de hablar de un festival pequeño, pero el más bestia en el que haya estado nunca, y ya son unos cuantos. Estoy hablando del Festival Forte en Montemor-o-Velho, Portugal. Este festival ha conseguido que vuelva a enamorarme del techno, pues han hecho un trabajo exquisito, creando un cartel, un espacio, un sonido y un ambiente sublime. Ahora entenderéis por qué digo esto.



Jueves: El Calentamiento

Salimos pronto del lugar donde estábamos alojados, en Figueira da Foz, pues no sabíamos si íbamos a tener problemas en conseguir un medio para desplazarnos al festival. Sin problemas encontramos un taxi. Tardamos 15 minutos en llegar y aunque el taxímetro marcase 23 euros, nos cobraron 20. Esto pasó con todos los taxis que cogimos. No hubo problema con los desplazamientos.

Cuando vimos donde estaba situado el festival, arrancamos a sudar, pues estaba en lo alto del pueblo. Pero nos tenían preparada la primera sorpresa: tres escaleras mecánicas que daban acceso al recinto.


En las proximidades había una iglesia en ruinas y ya empezamos a conectar con el ambiente del festival. Un grupete de franceses ya se estaban poniendo a tono. Ahí les dejamos, y accedimos al recinto. Era mejor de lo que me esperaba. Nada más entrar, tenías los servicios, un césped perfecto para descansar las piernas, si fuera necesario, y una capilla en muy buenas condiciones. Recargamos las tarjetas para las consumiciones, pedimos unas cervezas y esperamos al comienzo del espectáculo que nos tenía preparado Ben Frost y su invitado especial La Bruma. No se podía pedir más. Los sonidos de este live se te metían en el cuerpo y calentaban tus músculos. Perfecto para abrir boca.

Continuó Cabaret Voltaire, vestido con traje, preparado para la ocasión. Este señor, que lleva haciendo música desde 1973, me dejó boquiabierto con el registro musical que tiene, pues hizo un live recorriendo todos los géneros, del techno al acid, pasando por el dubstep, dejando un listón alto para Apparat. Sascha no se complicó lo más mínimo, hizo un set de hits en el que sonaron temas como Bad Kingdom de Moderat, Way Out de Ellen Allien & Apparat, y el mejor de la sesión que por mí lo podía haber dejado entero ya puestos a no complicarse: Morning Side de Four Tet. Sinceramente, esperaba mucho más del alemán. Pero bueno, nuestro pedo estaba al punto y empezamos a hacer piña con unos italianos que han pasado a ser parte de la familia.

Si la noche empezaba fuerte, la música empezó a decaer con la sesión de Daniel Miller. Personalmente, fue lo peor del line-up. Me hizo vivir el amanecer más largo que recuerdo de un festival, y me dio por pensar que otro escenario en la capilla no hubiese estado nada mal.

Terminamos el primer día en manos del berlinés Marcel Dettmann, con el que notamos mejoría. Tampoco era muy difícil después de la sesión anterior. Puso un techno lineal que sentó bastante bien a nuestras piernas. No terminamos de escucharle, pues tampoco era nada del otro mundo y teníamos mucho festival por delante.

Por cierto, las escaleras que antes subían, ahora bajaban.


Viernes: El Plato Principal

Entramos para escuchar a Helena Hauff. Vestida con una chaqueta de cuero, hizo una de las mejores sesiones del Forte. Además, hecha a vinilo. Es un espectáculo verla pinchar, pues no para de disfrutar de su música y trasmite la misma sensación a la pista.

Después fue el turno del Ancient Methods. Este hizo un live muy bueno acompañado de unos visuales manejados por él, que nos mantuvo enganchados durante dos horas, dando paso a las dos mejores actuaciones del fin de semana Rrose y Trade (Blawan & Surgeon). El primero es un ser llegado de otro planeta, que vino, nos abdujo, nos metió en su nave, experimentó con nosotros, y nosotros encantados. Los segundos, siguieron con la misma dinámica, poniendo un techno lento y ascendente, pura magia.

El encargado de cerrar la noche del sábado fue Ben Klock, que puso toda la carne en el asador con un techno duro perfecto para las horas que eran. El público estaba entregado y nadie se movió hasta el final de la sesión.


Cuando se apagó la música, coincidimos con los italianos del primer día, y fuimos juntos a la rave del camping, donde continuaba el cachondeo. La segunda sorpresa fue ver cómo la tenían ambientada: disponías de camas donde relajarte, bancos, barras, las cuales funcionaban con la tarjeta del festival… Sitio idóneo para entablar conversación con los asistentes y fraguar futuras amistades. La música y el sonido no eran buenos, nos daba igual, la compañía y el ambiente eran inmejorable. Nos dieron las tres de la tarde, señal de que estábamos en nuestra salsa.

Sábado: El Monstruo Final

Una vez recargadas las baterías, nos acercamos de nuevo al festival. Entramos para disfrutar del directo de Orphx. El dúo canadiense no defraudo con un techno oscuro y experimental. Comenzaban bien las 21 horas que nos quedaban por delante.

La música empezó a ser más potente por culpa de Silent Servant. En primera fila, junto a los italianos, no podíamos parar de bailar.

Ya con un pedo considerable y con un cartón dándome en la cabeza, disfruté al máximo del live que nos tenían preparados Sebastian Mullaert y Ulf Eriksson. Una mezcla perfecta de sonidos y visuales, que acompañados con los efectos del cartón me mantuvo todo el directo sin poder dejar de observarlo.

Una vez terminado el espectáculo de esta pareja comenzó Kobosil, y con él, la brutalidad. Este señor hizo que nos preguntáramos cómo era el día a día de los artistas de los que estábamos disfrutando. Preguntas tales como: dónde viven, de qué se alimentan, cómo saludan a la gente… No nos parecía normal lo que estábamos viviendo, de hecho nos olvidamos de que el siguiente en realizar el set era Rødhåd. ¡Cojonuda sorpresa! El dueño de la fortaleza, o por lo menos eso pensamos nosotros, por su aspecto de guerrero vikingo, descojonándose mientras mataba a gente a base de bombo y ruidos, y haciendo que los que seguíamos vivos disfrutásemos con él. Hubo momentos que vi pinchar al diablo, gracias al LSD.

Entro en escena Vril, después de darse un abrazo con Rødhåd. La verdad, me extrañó bastante que se saludaran dándose un abrazo. Me esperaba algo más, no sé, un frontal en el pecho o algo así. Hizo un live muy interesante y contundente. Con él empezamos a hacer experimentos con el sonido que salía de los altavoces: ver cómo vibraban los papeles al hacerte un cigarro, los vasos, las bolsas… Nuestras cabezas no estaban bien.


Las siguientes tres horas escuchamos el techno más bruto de este fin de semana. No sé a qué velocidad estarían pinchando, pero lo catalogamos como violencia de género. De hecho pensamos en denunciarles una vez acabado el festival. Más tarde recapacitamos y no fuimos a comisaría, pues entendimos que dos osos pardos llamados Drumcell y Truncate, no podían hacer otro set del que nos estaban brindando.

El ambiente estaba a la par de la música. Se nos estaba yendo la olla. El sol ya estaba siendo molesto para algunos. A mí personalmente me daba igual. La organización lo solventó cerrando una de las barras que estaba en un lateral de la pista y poniendo las sombrillas en medio de esta. Y a los que estábamos en primera fila nos regaban con una manguerita. Claro, una manguerita que era ridícula, no pegaba con lo que estábamos viviendo, así que decidieron meter un coche de bomberos al lado del escenario y regarnos como nos merecíamos.

Ya bailando en el barro, entró en escena el hermano de Rødhåd, Konstantin. Bajó un poco el tempo al que nos tenían acostumbrados los osos pardos anteriores.

Con el sol en vertical y mientras disfrutábamos de la música, vimos a un portugués recogiendo vasos de plástico con las manos y metiéndolos en una bolsa de basura enorme. Pensamos que era de la organización. Cuando fuimos a preguntarle por qué no le habían dado un recogedor u otra cosa para poder hacer su trabajo, el chico nos dijo que él no trabajaba para el festival, que simplemente hacía eso para que todos bailásemos más a gusto. Imaginaros el ambiente familiar en el que estábamos envueltos, cada vez había menos gente pero nosotros cada vez éramos más, formábamos un grupo de unas veinte personas entre italianos, portugueses y españoles. Una maravilla. Cada uno hablaba en su idioma y todos nos entendíamos a la perfección.

Una vez terminó el set de Konstantin con un tema delicioso, asistimos al live de Aparat, que fue coronado literalmente por el público.


Las piernas nos pedían tregua, pues llevábamos desde la 1:30 de la noche sin parar. Así que fuimos a disfrutar del césped del que os hablé al principio. Estuvimos como una media hora, y cuando nos levantamos estábamos doblados, no podíamos casi ni andar. Pero llegamos a la pista, escuchamos un par de bombos de David Rodrigues y otra vez a bailar. Empezamos a pensar que se nos iba a quedar corto el festival. Hablándolo con unas sevillanas, me dijeron que no me preocupase, que dos de ellas se casaban en la iglesia que estaba en ruinas y que por supuesto estábamos invitados. La boda prometía. Solo deciros que el ramo de flores era un desatascador. Imaginaros lo que podía salir de ahí. Al final las perdimos y no pudimos asistir al evento. Menos mal que ya les habíamos dado nuestro regalo de bodas. Espero que sean felices y que lo que el Forte une, no lo separe nadie.


Volviendo al festival, era el turno de Rui Vargas. La última curva antes de la recta final.

Llevábamos gran parte del festival preguntándonos qué iba a hacer Michael Mayer, pues después de la música tan brutal, oscura y cerebral que habíamos escuchado, no sabíamos cómo iba a cerrar el festival el dueño de Kompakt. Hizo un set divertido, pero nada que ver con lo que veníamos escuchando. Nos pareció un poco flojo, sobre todo la última media hora.

Al final me quedé con ganas de más, pero mis amigos me cortaron las alas. Eso sí, no sin antes haber cerrado una comida al día siguiente con los italianos para despedirnos en condiciones.

Solo me queda decir que el festival Forte y todos los allí presentes, me han hecho disfrutar otra vez del techno como antes. Espero que sigáis conservando el mismo espíritu. Volveremos a vernos el año que viene. gracias.

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