Avalonismo como nuevo credo

El primer dj set de Avalon Emerson en Madrid fue una demostración de saber hacer en la cabina de Mondo Disko

Si eres un asiduo lector de E&R sabrás que el que suscribe lleva un par de años bramando, concretamente tres, porque algún promotor trajera a Avalon Emerson a la capital. En ese tiempo la americana ha pinchado en Barcelona, Valencia y Alicante pero nunca en Madrid. Ha sido Mondo Disko quien ha brindado la oportunidad de dar a conocer en directo al público madrileño a una artista que ha sabido hacerse un hueco tanto en cabinas europeas como en las maletas de los Dj´s de pedigrí con trabajos en etiquetas como Icee Hot, Spring Theory, Whities y recientemente en Ghostly; por no hablar de sus golosos y gratuitos Cyberedits. Su paso por la Sala Cocó sirvió para darnos de bruces con una artista que tras los platos se defiende igual de bien que como productora realizando una sesión donde demostró tablas, pasión, gusto y elegancia.

Hay que valorar que esta primera actuación de Emerson el pasado jueves Madrid iba a tener un handicap importante. Ser la tercera fiesta en cuatro días en Mondo Disko (con jornada laborable) tras el reventón épico del lunes con la visita de Motor City Drum Ensemble y un miércoles también con un gran aspecto con Mattheis y Mano Le Tough, la incidencia e interés del público no sería el misma si le sumamos que todavía la americana no es una gran conocida por estos lares más allá de los sibaritas de oído fino. Eso es algo que quedó bien claro desde primeras horas de la noche con un Álvaro Cabana que desde Rotten City tomó las riendas del warm-up en lugar del residente Gerardo Niva que cumplió bastante bien tanto el lunes como el miércoles.

Cabana sabía perfectamente que hasta la parte final de su set, Mondo Disko no presentaría un aspecto 'animoso'. Estas noches arriesgadas son en las que te tienes que ganar a un público que finalmente, y más o menos a ojo, rellenaría unas tres cuartas partes de la pista de baile. El madrileño optó por su particular sonido a bajos BPM´s, con un toque discoide a la par que muy sintético en la línea de su sello, para ir poco a poco subiendo las revoluciones haciendo una entrada más que correcta para el estreno de la americana. Su último track a eso de las tres de la mañana fue 'Masa Madre' de Dos Attack para poner la guinda a un trabajo realizado con una precisión quirúrgica demostrando que la veteranía siempre es un grado.


El relevo lo tomó una Avalon Emerson que desde el minuto cero derrochó personalidad. Directamente arrancó con un sonido de carácter electro bajando un poco los ánimos de la gente para empezar a construir su propio discurso que comenzó a virar a terrenos más raveros de claro sabor añejo. Esta programadora informática se hizo un nombre en la escena de San Francisco y su sonido en principio bruto y potente se ha ido estilizando en su salto a Europa y es algo que se nota no solo en su evolución como productora sino por la forma en la que plantea sus consistentes sets.

Pinchó con tres CDJ´s y, salvo temas de claro desarrollo y progresión, era habitual ver subidos dos faders durante bastante tiempo, lo que te da pistas sobre su técnica a la hora mezclar, mucho más depurada de lo que el visionado de su Boiler Room puede dar a entender. Unas transiciones largas con las que introducía al personal en su imaginario sonoro propio. Porque el gran valor que tiene Avalon Emerson es que sin inventar nada, su sonido es bastante reconocible. Y esa personalidad no solo se desarrollaba mientras mezclaba temas de 2AM & FM, Tessela, Stenny o Bwana por nombrar unos pocos, sino por una actitud en cabina llena de concentración con una combativa posición de piernas con las que marcaba el ritmo pero sin perder de vista a una pista a la que le dedicaba sonrisas y gestos cómplices cuando recibía cariño y ánimos desde el foso.


Todo eso se tradujo en que retuvo a los allí presentes a los que no les perdió el pulso en ningún momento. Se notaba que estaba disfrutando con la música que pinchaba y en ciertos momentos se arrancaba a bailar como una más. No quiso dejar pasar la oportunidad de mostrar su propio material y de esta forma fueron cayendo en diferentes momentos de sus tres horas de set, y en este orden, 'Natural Impasse', 'The Frontier' y 'Church of SoMa'. Especial mención al segundo y la gran atmósfera que crea.

 
En la recta final del set apenas quedaban unos cuarenta irreductibles que con las luces encendidas pedían un tema más a modo de cierre después del talento demostrado. Madonna y su 'Human Nature' fue el elegido para despedirse con una cándida sonrisa tras los aplausos recibidos. En el aire flotaba un convencimiento pleno de que repetirá en esta ciudad. Algunos han encontrado un nuevo credo porque el Avalonismo ha llegado para quedarse.

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Fotos y vídeos: E&R

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