El creador de atmósferas

Pinceladas de techno, algo de dub, melodías deep, estructuras minimalistas, gotas de trance y añadimos el ingrediente secreto. Agitamos y servimos. Nombre del coktail: James Holden.

Si a título personal tuviera que decidirme por un artista que logra fascinarme y descolocarme a partes iguales, nombraría sin dudarlo a James Alexander Goodale Holden. Este joven, y al mismo tiempo veterano, dj y productor es pura metamorfosis sonora, pero con un toque tan personal e inconfundible que le hace único. Resulta difícil de etiquetar a James Holden dentro de un estilo en concreto. Su gusto por la experimentación (combinado con su huída hacia delante por la innovación) y todo aliñado con una gama ecléctica de matices tanto a la hora de desarrollar sus sets como a la hora de producir, es su carta de presentación.
"Genius at work"

James Holden es un artista que me descoloca. No sabría explicar cómo lo que, en un principio, era un dj y productor de un exquisito trance, pasa a explorar bases minimal-tech. Este estudiante de matemáticas de Oxford parecía que iba a ser el heredero del legado progressive-house de Sasha (fue quién lo descubrió) y Digweed. Sin embargo, acaba enrolado en el booking de Svan Vath (gran dj, mejor fiestero).
"Publicando para su propio sello"

Hablar de los comienzos de Holden es hablar de temas como Horizons y Nothing. De lo que nunca anda escaso el británico es de imaginación. Son temas que sonaron en las pistas de medio mundo realizados con medios escasos. Junto a Nathan Fake creó en 2003 el sello Border Comunity que a día de hoy es toda una referencia. Hizo remixes para Britney Spears, Madonna, New Order o Depeche Mode entre los más conocidos. Como remixeador sus dos obras cumbres son el sutil, elegante y sentimental “Fine day” de Kirsty Hawkshaw y el remix que le hizo a Nathan Fake de su “Sky was Pink”, sencillamente es otro nivel. Dos clásicos.

"El cielo era rosa según James Holden"

Entre medias de todo esto realizó en 2003 Balance 005. Un doble cd mix que sólo por selección musical debe ser considerado una auténtica obra maestra. Confieso que cada cierto tiempo lo reviso como si fuera un sacerdote en busca de versículos de la Biblia. Es a partir de 2005 cuando el sonido de Holden y el de Border Community despuntan en nuestro país con éxitos de público (a la crítica la tenía ganada hace un par de años), convirtiéndose en habitual de grandes festivales y salas (Monegros, Creamfields, Klubbers, Danzoo, Goa, Razzmatazz etc). Anteriormente visitó dos veces Madrid pero en clubs tan undergrounds que fueron un fracaso de asistencia.
"A James le entrevista una mañica mientras cena"


Finales de 2006 es el punto de inflexión. “The idiots are winning” el disco que rompe los esquemas. ¿Cómo es posible que el creador del mejor remix del “Fine day” haga algo tan conceptual y abstracto?. Cierto es que ya se le empezaba a intuir un cambio, pero a mi me impactó algo tan radical. Sigues reconociendo a Holden pero con una abstracción al cuadrado. Es algo más allá que música de baile. Parece música venida del futuro, desconcierta tanto que te puede cautivar o producir rechazo.

"Un giro de 180º"

Y en esas ligas juega actualmente el bueno de James, en lo que a directos se refiere. Él es, ante todo, un creador de atmósferas. Un científico sesudo que no busca que desgastes las zapatillas, sino que te involucres en su discurso musical. En su atmósfera tan personal, subjetiva, camaleónica y sin par, que hace que dos clubbers puedan tener impresiones distintas de un mismo set. Lo que a unos puede parecer algo estimulante a otros les parecerá un soberano coñazo. Pero lo que es seguro es que Holden seguirá investigando, innovando y haciendo su propio camino en ese laboratorio musical que tiene por cabeza.

"Holden al habla"
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Este sábado 6 de marzo podremos disfrutar de él en la sala satellite de Fabrik en una nueva edición de Vértigo. Me comprometo a realizar la crónica.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
James Holden, ese genio. Se ama o se odia pero el tio no deja indiferente