La apuesta ganadora de Matías Aguayo

El chileno publica en Cómeme The Visitor, su tercer álbum de estudio

Recuerdo cuando hace 4 años la crítica especializada le dio palos por todos los lados a Ay, Ay, Ay, el segundo álbum de Matías Aguayo. El techno-minimal seguía expandiéndose, aunque ya daba síntomas de agotamiento, y un chileno-alemán afincado en Berlín se puso el mundo por montera y optó por sonidos latinos, tropicales, con algo de Afro-Beat y tantas capas vocales que era una locura pinchar eso sin que algún vaso fuera a parar a tu cabeza. En 2013, cuatro años después de poner en marcha el sello Cómeme, Aguayo vuelve con su tercer disco, The Visitor, y ahora sí que tiene a la crítica a favor, ofreciendo prácticamente lo mismo pero con menos ínfulas experimentales. ¿Qué ha ocurrido? Sencillo las reglas, o los gustos, han cambiado.


A nivel general, la vieja Europa está anquilosada en los mismos sonidos de siempre (con honrosas excepciones) que se repiten en forma de bucle y refritos cada X tiempo. Y desde Estados Unidos solo recibimos dos tipos de electrónica: la purista y que nunca pasa de moda venida de ciudades como Chicago, Detroit, New York y San Francisco; y ese monstruo comercial que amenaza con engullir todo (de hecho al público más joven y menos exigente lo tienen en el bolsillo, lo que hace que el futuro sea incierto) llamado EDM. Es lógico que en estos cuatro años la búsqueda de algo fresco tenía que venir de otro tipo de mercados y de artistas. Y si hay algo por lo que alabar a Cómeme es que no se ha bajado de la burra en su concepto sonoro. Ahora los tracks de Rebolledo, Alejandro Paz, Dj´s Pareja, Daniel Maloso y el propio Aguayo son los que mueven a los que buscan algo diferente para sus noches de fiesta. Productores latinos que son bien visibles y que queda demostrado que su música funciona en Europa, donde los alemanes, ingleses u holandeses no tienen ni guarra idea de lo que dicen las letras, pero que lo gozan como aquí lo hacíamos con el Metal Hammer de And One.

The Visitor es la confirmación del triunfo del carácter latino en la música electrónica y al mismo tiempo un álbum de un autor tan particular como el propio Aguayo. Por un lado se empapa y abraza sus raíces latinoamericanas y por otro se deja influir por el sonido de Colonia, principalmente el de Kompakt: el sello que apostó por él desde el principio. Que un tipo como Scott Monteith aka Deadbeat sea el que haya co-producido el L.P ya te dice que esto va en serio y que la calidad del sonido por lo menos tendrá un empaque importante.

En realidad The Visitor son piezas grabadas en distintas partes del otro lado del charco (Buenos Aires, Ciudad de México, Colombia) y en Francia y Alemania. Una combinación perfecta entre el desenfadado encanto latino-americano en una vocales que son puro humor y la rigidez y dureza europea en el tronco instrumental. El multiculturalismo queda patente en el primer track. RRRR donde hay diferentes lenguas y dialectos cuenta con la colaboración de la cantante argentina Juliana Gattas de Miranda! y Aérea Negrot de Hercules & Love Affair. Canción colorista e intimista que nos muestra la vitalidad del autor. Dear Inspector es un cuento dub con una percusión que eclipsa todo lo demás. By The Graveyard saca un lado más oscuro a la par que groovy. Y a partir de aquí tenemos un Aguayo desatado. Llegó El Don, El Sucu Tucu, Aonde, El Camarón y, mi preferida, Una Fiesta Diferente, son la radiografía y el leitmotiv de Cómeme como idea. Si no te entran unas ganas tremendas de desinhibirte en una pista de baile es que eres el vinagre de tu grupo de amigos. Todos son temas en apariencia simple y con unas letras locas pero riquísimas en detalles con bajos poderosos, percusión orgánica o riffs electrizantes.


Do You Wanna Work tiene un regustillo a sonido Dark Disco -cortesía de Daniel Maloso (que también mete mano a otros temas)- que le hace tremendamente seductor al oído. Levantate diegors nos mete de lleno en una batucada de carácter EBM para que luego Las Cruces baje el tempo y nos encontremos con una canción con una cadencia lenta que engancha. Todo para cerrar con A Certain Spirit que es un track que entra como un tiro. Techno cósmico donde Aguayo te dice. "Soy un cachondo pero si me pongo serio puedes quemar zapatilla con cara de primate mientras empiezo a romper el ritmo a mi gusto". Vamos que rememora sus tiempos de Closer Musik con algún guiño al sonido synth-pop y EBM alemán.


Lo mejor de The Visitor es que la escucha es muy ligera ya que no cansa ni aburre en ningún momento gracias a la variedad y al pulso que tiene cada una de las partes que lo conforman. Eso sí, gente cerrada de mente que ni se acerqué, se puede corto-circuitar.

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