Brunch Electronik Madrid 2026, una edición primaveral entre la lluvia, el house melódico y el espíritu rave

De un arranque improvisado en Fabrik a un cierre elegante con Honey Dijon, así fue una primavera marcada por los B2B, los himnos inesperados y una Caja Mágica entregada a la electrónica


La temporada primaveral de Brunch Electronik Madrid 2026 ha sido, probablemente, una de las más cambiantes y difíciles de definir de los últimos años. Cuatro fechas muy distintas entre sí, condicionadas además por una meteorología imprevisible que obligó a modificar el primer fin de semana prácticamente sobre la marcha. Lo que debía ser una apertura al aire libre acabó trasladándose a Fabrik por riesgo de lluvia, alterando por completo la atmósfera habitual de Brunch y generando una sensación extraña desde el primer minuto.

A partir de ahí, el ciclo fue encontrando diferentes identidades. Desde una jornada inaugural con Dixon como reclamo hasta otra claramente enfocada al techno de club en el fin de semana que tuvo que celebrarse en Moraleja de Enmedio pasando por una edición mucho más melódica y emocional en la Caja Mágica, finalizando por un cierre sobrio y efectivo donde el house terminó imponiéndose con naturalidad. Quizá no haya sido la temporada más homogénea de Brunch Madrid, pero sí una de las más interesantes a la hora de mostrar hacia dónde se mueve actualmente la escena electrónica de masas: menos dogmas estilísticos y más adaptación constante al público.


Un Brunch Madrid disfrazado de CODE

La primera fecha a la que acudimos dejó una sensación bastante particular. El cambio obligado a Fabrik transformó automáticamente el espíritu del evento. El público de Brunch no suele coincidir demasiado con el de la macrodiscoteca madrileña y eso se notó desde el ambiente hasta la forma de vivir la música. Incluso visualmente parecía más una edición de CODE que un Brunch Electronik al uso.

Resultaba curioso porque, sobre el papel, probablemente era el cartel más atractivo de toda la temporada. Una programación plagada de B2B muy apetecibles que prometía riesgo y dinamismo. Sin embargo, la asistencia fue bastante floja: poco más de media Main Room ocupada durante buena parte de la jornada. Demasiado espacio vacío para una propuesta de este calibre.

El primero de los grandes momentos llegó con el B2B entre Quest y Adiel, muy energético y con esa mezcla de contundencia y groove que funcionó especialmente bien en el contexto de Fabrik. Mucho más sorprendente fue el encuentro entre Marcel Dettmann y Gerd Janson. Sobre todo porque Janson no es un nombre que uno relacione automáticamente con el techno más recto, y precisamente ahí estuvo parte de la gracia. El set ganó dinamismo gracias a constantes cambios de ritmo y registros, evitando caer en la linealidad.

El cierre espiritual de aquella noche lo pusieron Speedy J y FJAAK. Su B2B terminó de convertir Fabrik en una rave industrial más cercana a CODE que al ecosistema habitual de Brunch. Mucho techno musculoso, contundencia y una pista entregada a esa narrativa más agresiva. El problema quizá fue precisamente ese: daba la sensación de estar viviendo otro evento distinto bajo el nombre de Brunch.


Una Caja Mágica repleta de melodías

Si hubo una fecha que funcionó claramente a nivel de público fue la celebrada en Caja Mágica el sábado 16 de mayo. Muchísima más asistencia, ambiente más reconocible y una sensación general de comunión colectiva que sí conectaba plenamente con el ADN del evento.

La jornada empezó con una pequeña espina personal: perderme la primera hora de Paulitah, uno de los talentos más interesantes que han aparecido recientemente en la escena madrileña. Aun así, lo que pude escuchar confirmó esa mezcla de sensibilidad melódica y energía club que la está colocando en una posición cada vez más relevante.

Después llegó Juan Hansen con un directo melódico tremendamente animado. Cada riff era celebrado casi como un himno y su actitud al micrófono ayudaba a mantener la conexión emocional con el público. Durante muchos minutos parecía el claro ganador de la jornada sino fuera por WhoMadeWho.

Después de él hubo un b2b con ciertas notas de piano house, tocando con un teclado, entre Deer Jade y LP Giobbi con temas muy frescos para continuar levantando las ganas de fiesta del público. Hablamos de tracks predominantemente house y alguno con pinceladas muy españolas como con vocales del mismísimo Chimo Bayo. Ellas bailaban y transmitían gozo y disfrute hasta que un pequeño fallo técnico en un descuadre muy evidente y prolongado en el tiempo (son cosas que pueden pasar) les hizo ponerse en modo amarrategui. A tirar con música de Bershka con cero riesgo. Tampoco lo noto nadie más. 

Tras ellas llegó un Colyn como gran estrella. Mentiría si dijera que no conectó bien con el público pero a mi me dejaba una sensación algo irregular. Hubo momentos inspirados, pero también un sonido un tanto plano y ramplón por momentos, especialmente comparado con el nivel emocional que terminaría alcanzando WhoMadeWho.

Con WhoMadeWho cambió todo. Su híbrido entre DJ set y directo terminó siendo el momento más emocionante y divertido de toda la temporada primaveral. Progresivos, muy dinámicos y con un sentido perfecto del espectáculo sin caer en lo exagerado. Hubo espacio para clásicos inesperados como “That’s More Like It” de Skylark o remezclas del mítico “Envision” de Osunlade, pero el verdadero éxtasis llegaba cuando aparecían las voces en directo y toda la Caja Mágica terminaba cantando al son de la dupla.

Un cierre de temporada serio y efectivo

El domingo 17 de mayo volvió a estar condicionado por la amenaza de lluvia, aunque esta vez el tiempo dio tregua. Se notó menos asistencia respecto al sábado anterior, pero musicalmente dejó un sabor de boca bastante más sólido y coherente.

La entrada al recinto coincidió con el B2B entre Bambounou y DJ Holographic, probablemente una de las sesiones más elegantes de toda la temporada. House profundo, texturas dub y un enfoque claramente europeo y berlinés adaptado con inteligencia a un evento masivo al aire libre. Todo sonaba serio, sofisticado y muy bien medido.


Después llegaría uno de los sets más curiosos de la primavera: el B2B entre DJ Seinfeld y DJ Boring. La sesión tuvo dos caras muy marcadas. En la primera intentaron mantenerse fieles a su identidad, con tracks poco conocidos, grooves con ciertas reminiscencias africanas y una línea bastante coherente con lo que habían dejado Bambounou y DJ Holographic.

Pero en algún momento detectaron que necesitaban levantar más a la pista. Y ahí cambiaron completamente las reglas del juego. Aprovechando además la actual fiebre revival del house dosmilero —acentuada tras algunos momentos virales del opening del 50 aniversario de Amnesia Ibiza— apostaron directamente por los himnos. Sonó “Call On Me” de Eric Prydz pinchado en vinilo, y a partir de ahí la sesión derivó hacia una especie de megamix eurodance absolutamente verbenero que terminó con “Enjoy The Silence” para que toda la pista cantara al unísono. Supieron leer perfectamente el contexto y jugar sus cartas.

La clausura quedó en manos de Honey Dijon, que ofreció exactamente lo que se esperaba de ella: house elegante, efectivo y muy profesional. No hubo grandes gestos ni sensación de acontecimiento histórico, pero tampoco hacía falta. Cumplió su papel con sobriedad, experiencia y una selección impecable para cerrar una primavera que, entre cambios de ubicación, melodías emotivas y giros inesperados, terminó retratando bastante bien el momento actual de la electrónica de gran formato en Madrid.

Y ojo, que aunque parece que la temporada en la Caja Mágica ha terminado, aún queda una bola extra con el show del gran Hernán Cattaneo el próximo sábado 30 de mayo

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