Yung Prado convierte el cringe en libertad absoluta en su nuevo álbum GUFI

El productor catalán firma un segundo trabajo de larga duración donde house, electroclash y espíritu dosmilero reivindican una pista de baile más divertida, desinhibida y popular


En un momento donde gran parte de la electrónica parece obsesionada con la solemnidad, la perfección estética y la necesidad constante de validación, Yung Prado irrumpe con un disco que propone exactamente lo contrario: soltarse, exagerar, bailar sin complejos y volver a disfrutar de la pista sin postureo. Así nace GUFI, el segundo álbum del productor catalán tras habernos dejado muy buen sabor de boca con su LP debut hace cuatro años, una celebración descarada de todo aquello que normalmente intentamos disimular para parecer interesantes.

Afincado en Barcelona y conocido también por formar parte de La Élite y del colectivo Mainline, Yung Prado lleva tiempo desarrollando una identidad propia dentro del clubbing nacional. En GUFI, ese universo alcanza su máxima expresión a través de más de veinte tracks donde conviven house, electroclash, electrónica dosmilera, ritmos latinos y una visión mucho más luminosa, física y cercana de la cultura de club.

El concepto del disco gira alrededor de la palabra “gufi” (Gremio Underground Fiesta Infinita), transformada aquí en toda una declaración de intenciones. Lo que podría interpretarse como una burla o algo ridículo se convierte en una actitud vital: abrazar lo exagerado, lo raro, lo torpe y lo divertido sin miedo al cringe. Yung Prado convierte esa idea en el eje central de un álbum que entiende la música electrónica como un espacio de libertad y no como un escaparate de superioridad cultural.

Lejos de construir una propuesta fría o elitista, GUFI apuesta por una electrónica directa y altamente funcional para la pista. El disco recupera parte de la energía desprejuiciada de los 2000, mirando hacia el electroclash, el house más juguetón y una forma de entender el club mucho más popular y colorida. No hay nostalgia vacía, sino una recuperación consciente de una actitud: la de bailar sin analizarlo todo constantemente.

Uno de los grandes aciertos del álbum es también su dimensión colectiva y mestiza. A lo largo del tracklist aparecen colaboraciones de artistas como Doppel Gangs, Simona, Theus Mago, MJ Nebreda o Tibi Dabo, ampliando el imaginario sonoro del proyecto hacia códigos más latinos, cercanos y menos rígidamente europeizados.

El resultado es un disco gamberro, accesible y tremendamente contemporáneo que reivindica otra manera de habitar la noche. Una donde la diversión no está reñida con la personalidad y donde el exceso emocional también puede ser una postura artística válida.

Con GUFI, Yung Prado no solo entrega un debut sólido y reconocible, sino también una invitación colectiva a dejar de intentar parecer perfectos. Porque, a veces, ser un poco gufi también significa sentirse mucho más libre.

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