El productor donostiarra firma su trabajo más abiertamente house hasta la fecha sin renunciar a la sensibilidad jazzística y al arte del sampleo que define su universo sonoro
Hay productores que hacen del sampleo un arte y a esa categoría pertenece Divorce From New York. Desde que por necesidades y circunstancias personales aparcara los sintes modulares recurriendo al sampleo, simplificando su manera de producir porque a veces menos es más, el artista donostiarra ha desarrollado una personalidad propia basada en la capacidad de rescatar fragmentos sonoros dispersos para transformarlos en piezas cargadas de alma, groove y profundidad emocional. Con Jazzthetics, publicado a través del sello londinense High Praise el pasado 29 de mayo, da un nuevo paso en esa dirección, aunque esta vez con una novedad significativa: estamos probablemente ante su trabajo más house hasta la fecha.
Quienes hayan seguido la trayectoria del proyecto Divorce From New York reconocerán enseguida muchas de las constantes que han convertido su propuesta en una de las más interesantes del underground europeo. Ahí siguen los acordes cálidos, los recortes vocales perfectamente colocados y esa sensibilidad heredera tanto del jazz como del soul más espiritual. Sin embargo, en Jazzthetics los ritmos rotos y las estructuras más vinculadas al UK jazz o al broken beat ceden protagonismo frente a patrones más directos y orientados a la pista de baile.
La pieza que da nombre al EP es un buen ejemplo de esta evolución. Construida junto al productor parisino Quiet Dawn y con la participación vocal de Sticky Dub, la canción despliega una atmósfera luminosa y casi terapéutica donde los sintetizadores flotan sobre una base rítmica que invita al movimiento sin necesidad de recurrir a grandes artificios. Todo fluye con naturalidad, como si cada elemento encontrara su lugar exacto dentro de una maquinaria diseñada para generar buenas vibraciones.
‘Promised Land’ continúa explorando esa senda house de tintes soulful. Los teclados brillantes, las percusiones orgánicas y los vocal chops aparecen ensamblados con una precisión quirúrgica que nunca pierde calidez humana. Es aquí donde vuelve a emerger una de las grandes virtudes de Divorce From New York: su extraordinario manejo del sampleo. Lejos de utilizarlo como simple recurso estético, lo convierte en lenguaje propio. Cada fragmento parece dialogar con el siguiente, creando narrativas sonoras que se sienten familiares y nuevas al mismo tiempo.
‘Broken Heart’, impulsada por la voz de Carla Luna, aporta uno de los momentos más emotivos del conjunto, mientras que ‘Soul Control’ se adentra en terrenos nocturnos y contemplativos con una elegancia que recuerda a ciertas producciones deep house de finales de los noventa. Los remixes de K15, Stefan Ringer y Ge-Ology no funcionan como mero complemento, sino como extensiones naturales del universo planteado por el productor vasco, ofreciendo distintas lecturas de una misma sensibilidad musical.
Más que una ruptura con su pasado, Jazzthetics representa una evolución lógica dentro de la trayectoria de Divorce From New York. Un trabajo que mantiene intacta su devoción por el soul, el jazz y la cultura del sample, pero que encuentra en el house un nuevo vehículo para amplificar su mensaje. El resultado es un EP elegante, maduro y profundamente disfrutable que confirma que el productor donostiarra sigue refinando un lenguaje sonoro cada vez más personal.
Por cierto, el EP ya está agotado en formato físico pero pronto habrá repress. Y hasta aquí podemos escribir.

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