Tres cortes, tres estados de ánimo y una demostración de por qué sigue siendo uno de los productores más elegantes de la electrónica británica
Tras un año de trabajo en el estudio, el productor y DJ británico Harry Agius, más conocido como Midland, regresa a su sello Graded con Three New Things, un EP breve en duración pero enorme en intención. Como su propio título indica, se trata de tres nuevas composiciones que exploran distintas formas de entender la pista de baile, manteniendo intacta esa sensibilidad tan característica que ha convertido al artista en una figura de culto dentro de la electrónica londinense.
La apertura corre a cargo de 'In The Mood For Love', probablemente el corte más cinematográfico del conjunto. Midland lo define como un “widescreen two-stepper”, y la descripción encaja a la perfección. Las percusiones tienen una textura orgánica y casi humana, mientras que los pads se expanden en el espacio con una amplitud envolvente que aporta profundidad emocional. Hay algo melancólico y nocturno en su desarrollo, una cualidad que recuerda a ciertas producciones británicas de finales de los noventa sin caer nunca en la nostalgia fácil. El resultado es elegante, contenido y tremendamente efectivo.
Si el primer tema mira hacia horizontes amplios, 'Without Pause' se centra en el detalle microscópico. Concebido pensando en el sistema de sonido de Corsica Studios, uno de los clubes más respetados de Londres, el tema destaca por su precisión quirúrgica. Midland vuelve a demostrar su capacidad para conseguir mucho con muy pocos elementos: una línea rítmica hipnótica, una arquitectura sonora impecable y una tensión constante que hace que la producción funcione tanto en el momento más profundo de la noche como en las primeras luces del amanecer. Es, posiblemente, la pieza más refinada del EP y una muestra de madurez creativa.
El cierre llega con 'All Crews', un homenaje explícito a las primeras raves de los años noventa. Lejos de limitarse a reproducir fórmulas del pasado, Midland captura el espíritu comunitario y la energía cruda de aquella época para reinterpretarlos desde una perspectiva contemporánea. El resultado es un corte vibrante y celebratorio (ojo a esa vocal y esos chords que te transportan a otra dimensión) a la vez que muy infeccioso que sin perder sofisticación de los dos temas anteriores, sí que incita un poco más a meterte en el barro de pistas de baile sudorosas.
Three New Things no pretende reinventar la rueda ni convertirse en un manifiesto generacional. Su objetivo es mucho más interesante: demostrar que todavía es posible hacer música de club con personalidad, detalle y una visión artística definida. Tres producciones, tres atmósferas y una misma conclusión: Midland sigue encontrando nuevas formas de emocionar desde la pista de baile.

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