Del 13 al 18 de octubre, el festival valenciano suma instalaciones inmersivas, performances, showcases y encuentros que exploran las fronteras entre cuerpo, sonido, imagen, tecnología y percepción
Valencia volverá a convertirse este otoño en un laboratorio para la creación audiovisual y la experimentación tecnológica. Volumens amplía su programación con nuevas propuestas que, del 13 al 18 de octubre, ocuparán diferentes espacios de la ciudad para poner en diálogo música electrónica, arte digital, performance, tecnología y nuevas formas de percepción. Una programación que entiende la cultura audiovisual como un territorio en constante transformación y que conecta artistas internacionales con colectivos y creadores de la escena local.
Uno de los principales focos estará en Bombas Gens, donde el miércoles 14 se abordará una de las grandes cuestiones que plantea el desarrollo tecnológico: qué significa ser humano en la era digital. La conferencia de AVRE, Identidad, tecnología y consciencia, reunirá a Pablo Mondragón, Javier Campos, Francesc-Josep Guillem i Crespo y Vanessa Zorrilla Muñoz, bajo la moderación de Helena Ortiz Gil. A partir de referencias como el barco de Teseo o Ghost in the Shell, el encuentro reflexionará sobre inteligencia artificial, biosensores, neurotecnología, prótesis e interfaces cerebro-computadora.
Bombas Gens acogerá también dos instalaciones entre el 14 y el 17 de octubre. Christina Gerg, artista multidisciplinar afincada entre Berlín y Múnich, estrenará Moonlight Sonata, una experiencia inmersiva construida mediante partículas, vídeo y paisajes interiores que explora conceptos como la soledad, la nostalgia o el deseo. Por su parte, Diana Carmenate presentará NOU ATLAS, una instalación lumínica en la que tres haces de láser transforman la arquitectura y convierten el espacio vacío en una suerte de materia tridimensional. El diseño sonoro correrá a cargo del turco Ilgin Icozu.
Una escena local que también mira hacia el futuro
La música tendrá igualmente un papel protagonista. El viernes 16, el jardín de Bombas Gens recibirá el showcase de Abstrakce Records, con las sesiones de Raul Roig, José Guerrero y Joni K, mientras que el sábado 17 será el turno de Cuneta, con los directos de Alba Murcia y Vicent Pelechano, dos propuestas que transitan por el ambient, el ruidismo, el dub, el minimalismo y la experimentación sonora.
En La Nau, la plataforma valenciana de arte medial modul presentará Crear y Comulgar, un encuentro con Javier Melgar (Animatek), Magda Arques y Sergi Palau sobre tecnología, performance y creación de comunidades urbanas. La jornada incluirá además SYNC – Sesiones de Improvisación Electrónica, una performance audiovisual construida a partir de combinaciones imprevisibles entre artistas.
El viernes 16, TEM incorporará a su programación a Milian Mori, compositor y artista digital suizo que trabaja en la intersección entre electrónica, danza, algoritmos y síntesis minimalista, tras la cancelación de NVST por causas ajenas a la organización. El mismo espacio acogerá la conferencia gratuita Breve Historia de los sintetizadores y cómo vivir la experiencia de manera virtual, presentada por HD Substance y organizada por Zentralmedia & Arturia.
La ciudad seguirá conectándose a través de la música el sábado 17 en La Fábrica de Hielo, con el showcase y market de RDO, mientras que 16 Toneladas recibirá a Saint Abdullah & Eomac para una presentación especial de When The Sandbox Has No Edge, su próximo álbum, acompañados por Lisa Randall.
Myriam Bleau, encargada de cerrar el festival
Volumens llegará a su conclusión el domingo 18 en Cines Babel con Soft revolvers, de Myriam Bleau. La compositora, artista digital y performer canadiense presentará una obra en la que sonido, luz y movimiento funcionan como un único lenguaje, utilizando la tecnología como parte activa del proceso creativo.
Con esta ampliación, Volumens vuelve a reivindicar Valencia como un espacio para la experimentación audiovisual, conectando creadores internacionales, artistas locales, colectivos y públicos alrededor de una misma idea: que las fronteras entre música, imagen, cuerpo, arquitectura y tecnología son cada vez más difíciles —y más interesantes— de delimitar.

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