Pete Blaker sazona de irresistible groove lo nuevo de NeighbourSoul Rhythms

El holandés firma la décima entrega de NeighbourSoul Edits con cuatro relecturas de combustión lenta, disco sedoso y alma nocturna para quienes todavía saben que un buen edit también se busca, se encuentra y se pincha


NeighbourSoul Rhythms es fie a una manera de entender la música. Su catálogo vive exclusivamente en 12 pulgadas y sus referencias parecen pensadas para acabar en la maleta de un DJ, no en una playlist infinita. Para celebrar la décima entrega de su serie NeighbourSoul Edits, el sello recurre a uno de los especialistas europeos en el arte de coger una buena canción, quitarle lo que sobra o añadirle lo que falta y dejarla lista para volver a funcionar en pista. Hablamos de Pete Blaker.

El holandés lleva años desarrollando una particular manera de entender el re-edit, siempre con un pie en el disco, otro en el funk y bastante oído para esas joyas perdidas que pueden volver a brillar con el tratamiento adecuado. Sus trabajos han pasado por sellos como Razor-N-Tape, Hot Biscuit Recordings o JustWhatTheWorldNeeds, mientras que sus ediciones han encontrado respaldo en selectores como DJ Harvey, Hunee o Antal.

Aquí entrega cuatro cortes que no necesitan demasiadas prisas. 'Sunshine' abre el EP con elegancia, mientras 'Relay Down Nee' profundiza en ese terreno de disco cálido y groove sostenido que parece hecho para cuando la pista empieza a vaciarse y los que quedan saben perfectamente por qué siguen ahí. En la cara B, 'Deepzone' apuesta por una combustión todavía más lenta y 'Hustlers Of Life' se guarda la carta más explosiva del lote, con ese aroma ochentero que el propio sello define como su particular arma de sonidos de los 80.

La gracia de Baker en este EP es que no son edits en los que meta un bombo, caja y charles para hacerlos más pinchables en un club (algo que ya va de fábrica) sino que firma cuatro trabajos progresivos que estiran, ¡y de qué manera!, el material original para llevarlos a otros derroteros y que sean canela en rama para pincharlos. Es materia prima para DJs de pura raza en 140 gramos de vinilo negro y una única forma de escucharlos como fueron concebidos: poniendo la aguja sobre el surco. 

Porque en tiempos de exceso de oferta, NeighbourSoul Rhythms sigue apostando por algo tan sencillo —y tan reivindicable— como hacer que un disco merezca ser buscado. Ojo a los tiburones de Discogs con esta referencia.

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