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lunes, 16 de noviembre de 2015

MIRA Festival 2015, el Sónar Hall otoñal

Por Arturo Moya

Como bien sabéis, los días 6 y 7 de noviembre tuvo lugar el MIRA Festival en Barcelona. Se trató de la quinta edición de un festival que mezcla música electrónica avanzada difícil de catar por nuestro país con artes visuales en formato directo. El cartel de este año incluía a gente como Andy Stott, Vessels, Rival Consoles, Blanck Mass o Ben Frost, así que no lo pensamos mucho y decidimos ver que nos ofrecía esta propuesta ya que en Madrid nos faltan festivales de este tipo.


Algo habitual en los planes es que no salgan como uno espera, y debido a problemas inesperados llegamos al pabellón Fabra i Coats corriendo para ver el final de la actuación de Rival Consoles. Sin tiempo ni para quitarnos la chaqueta avanzamos hacia las primeras filas (lo cierto es que de primeras notamos una falta de sonido) para poder disfrutar del cierre de su directo ‘Helios’ con unos visuales que se retorcían o paralizaban al son de la música.

Rápidamente al finalizar, nos dirigimos a la fila del Adidas Dome, que era la gran novedad de este año. Consistía en un igloo grande con aforo limitadísimo en cuyo interior se proyectaban shows con visuales en 360º. Por desgracia una fila no muy bien organizada -y nuestra tardanza en colocarnos- nos hicieron quedarnos a 3 personas de visionar Entropía el viernes. Así que como Prefuse73 no nos llamaba mucho la atención, aprovechamos para explorar las instalaciones, que eran como atracciones audiovisuales permanentes que recordaban al Sonar Planta. La que más nos llamó la atención fue Alcove, de Supermafia y Feldermelder. Consistía en mirar a través de un cristal con unos auriculares puestos sincronizando música con tubos y humo que se encontraban mas allá del cristal, para acabar haciendo un juego de reflejos con los propios espectadores a base de fogonazos de luz. Al parecer cada vez que empieza cambia la forma de la performance.

Finalizado el tour, se hizo campamento base en el centro del escenario principal ya que en los laterales parecía faltar algo de sonido, con la total disposición de disfrutar de uno de los platos fuertes del festival, Andy Stott. Se anunciaba que su directo se iba a alejar del club para ofrecernos algo mas parecido al sonido de sus álbumes. Pues el de Manchester parece ser que no estaba de acuerdo con ese camino, ya que salió con el cuchillo en la boca arrollándonos con un techno de tintes industriales y acelerando el paso a cada momento. Cuando ya se acercaba el final de su actuación dio un respiro al público bajando la intensidad repentinamente para finalizar con ‘Faith in Strangers’ a un ritmo mas lento, de graves profundos y sensuales marca de la casa. Un servidor prefería esta faceta del artista por lo que la salvajada anterior además de sorpresiva dejó un sabor agridulce.


“Faith in Strangers de Andy Stott”

Tras la tormenta de Stott vino Blanck Mass. La mitad de Fuck Buttons no echó en falta a su compañero en un live cuya música se podía ver gracias a los buenos visuales que acertaban con el color de cada momento musical. No dio respiro, con un ritmo perfecto para bailar acompañado de esas melodías épicas creadas a base de prácticamente ruido. De lo mejor de la jornada junto con los que le siguieron, Vessels.

El grupo de Leeds que este año ha publicado Dilate, uno de los mejores álbumes del año, lo defendía en directo a medianoche. Siempre gusta ver una actuación en formato banda y en este caso fue un directo magnífico donde tocaron gran parte de su último trabajo, y mas cosas suyas como su versión de ‘The sky was pink’. Parecían una versión Border Community de Soulwax, y además finalizaron como suelen hacer los belgas, con todos los miembros armados con baquetas y a las baterías para dar un toque final enérgico.


“Attica de Vessels”

Para finalizar la jornada Dj Zero tiró de Acid en todas sus vertientes con el público ya entregado al baile sin parar hasta que le apagaron la música. Un buen broche final para la noche del viernes.


“Sonido antiguo de Dj Zero” 

 El sábado llegamos al final del directo de A Winged Victory for the Sullen. Su bella música “neo-clásica” habría entrado mejor si se hubiese escuchado en un recinto preparado para sentarse. A la que terminaron fuimos directos a la cola de Entropia en el Adidas Dome, dónde esta vez si que pudimos entrar. Lástima que fuese la peor decisión de la jornada ya que tras 40 minutos de cola, el show de media hora de duración aparte de hacerse pesado, da la sensación de estar desaprovechado y ser bastante vago tanto en lo sonoro como en lo visual. A todo esto la falta de sonido y el mal aislamiento hacían que en medio del espectáculo supuestamente inmersivo se pudiese escuchar como nos perdíamos a Robot Koch, que parecía estar ofreciendo un directo muy entretenido en el escenario principal, que este día sonaba mucho más alto que el anterior.


Como curiosidad de este festival, y que nos recordó al Sonic City de hace un año, es que tras todas las actuaciones siempre había tiempo de descanso para reponer bebidas, fumar o ir al baño mientras los artistas se preparaban para el siguiente directo. Terminado Entropia nos dirigimos a coger sitio para otro de los platos fuertes del festival, Dopplereffekt.

El dúo de Detroit enmascarado y frente a frente, con un pabellón mucho más lleno que el viernes, nos deleitó con su electro de sabor antiguo que por momentos nos recuerda a Kraftwerk, mientras en los visuales aparecían imágenes de laboratorios y en definitiva todo alusiones a la industria científica. Los tics en la mano de Gerald Donald mientras parecía dirigir una orquesta imaginaria cuando no estaba tocando sus teclas y knobs daban fe de la concentración máxima que tenía éste durante el directo.


Lo mejor del festival vino a continuación, Ben Frost. El australiano afincado en Islandia se sirvió de la ambientación con humo y juegos de luces del artista visual MFO para llevar su Aurora a un nivel de experiencia hipnótica espectacular. Exprimiendo el sonido al máximo, fue metiendo a cada uno de los asistentes en su viaje particular, con un ritmo lento y continuo, semejantes a latidos, alargando las secuencias para lograr un éxtasis que nos dejó exhaustos al terminar, de 10.


“El viaje hipnótico de Ben Frost”

Una vez recuperado el aliento, volvimos a la cúpula de Adidas para ver a Richard Devine. El genio de los sintetizadores modulares estaba dando una lección de cómo crear capa a capa el sonido. Su mesa con metros y metros de cables interconectados causaba la misma expectación que la Mona Lisa, con los asistentes esperando una ficticia fila para fotografiar la cacharrería que usaba el americano.

De nuevo ya en el escenario principal, nos recibía el casi cabeza de cartel Nosaj Thing. Con un ritmo muy bailable y sonidos amables convirtió el Fabra i Coats en un club. Remató la faena con hip hop dándonos una de las imágenes del festival, con todo el “moderneo” barcelonés bailando como si fueran extras de las primeras películas de A Todo Gas.



“Al final del vídeo está el momentazo”

Para la recta final de la programación del Fabra i Coats quedaban Loppkio y Cardopusher. A los primeros nos los saltamos ya que no nos apetecía ese tipo de techno y aprovechamos para llenar el estómago y descansar un poco. Cardopusher transformó el pabellón en una rave con su live lleno de acid, acompañado de unos visuales muy acordes con imágenes de fiestas de los 90, Smileys o Arnold Schwarzenegger diciendo House.


“La rave de Cardopusher”

A la que terminó el venezolano, de una manera un poco abrupta para ser el final del festival, vivimos una pequeña odisea para llegar a Razzmatazz, donde el festival daría el punto final. Debido a esa odisea llegamos para ver los últimos 15 segundos de Ghost Culture. Fuimos a ver a The Hacker, que ofrecía un live que no nos dijo nada, dando la sensación de que se ha quedado estancado en el pasado. Con la discoteca abarrotada en todas las salas y terrazas, incluida la improvisada sala en la que se han convertido unos baños que también tienen Dj particular, tras deambular de un lado a otro sin encontrar nada que nos enganchase, decidimos dar por concluido este MIRA Festival 2015.


En definitiva, ha sido una grata experiencia que nos da una envidia sana a los que no podemos disfrutar de estas cosas en la capital, al menos en formato festival. Una organización con algunos fallos, pero que no manchan en absoluto el resultado final, además de ser muy económico para todo lo que ofrece. Esperamos repetir el año que viene.

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Imágenes y vídeos por: Entropia2891

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