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martes, 1 de marzo de 2016

Floating Points, el científico del groove

Ante su inminente desembarco por primera vez en Madrid traemos un especial para conocer más sobre la figura de este joven artista británico

Este jueves 3 de marzo actuará por primera vez en Madrid Floating Points en una nueva contratación maestra por parte de Mondo Disko. Por ese motivo hemos decidido hacer un pequeño repaso a la carrera de un productor que es muy difícil catalogar por su empeño en trascender géneros y hacerlos suyos. Hablar de Sam Shepherd es hacerlo sobre el gran genio actual de la música electrónica menor de 30 años. No ha inventado nada nuevo pero ha sabido dar un giro y cambiar el paradigma musical a terrenos más orgánicos gracias a su imaginación sonora, sutileza técnica en cuanto a producción, unido a su tacto y olfato como digger estando a niveles estratosféricos y con poca competencia entre la gente de su generación. Quizá por eso no es extraño que se junte desde el principio de su carrera con artistas de la talla de Four Tet, Daphni o Bonobo. Productores talentosos que supieron reconocer la precocidad del mancuniano que desde su primera referencia ya aterrizó en un sello de culto como Planet Mu para acto seguido inaugurar Eglo Records, su propia aventura discográfica junto a Alexander Nut, que también tiene ese estatus de etiqueta para oídos más exigentes.


2009 es el año de su presentación en sociedad y a la vez eclosión artística. Ambas van de la mano y son indivisibles. Pocos artistas pueden decir que en 365 días se estrenan en el sello de Mike Paradinas, crean su propia etiqueta y la segunda referencia que firma se convierte en un clásico instantáneo que desde entonces no para de reeditarse (Vacuum EP), y remezclas a Sebastien Tellier en Lucky Number y a Sweatson Klank en Brainfeeder, el sello de Flying Lotus. Un curriculum vitae artístico envidiable que no paró de crecer al años siguientes con Ninja Tune, Domino y XL Recordings reclamándole para aportar remezclas a Bonobo, Four Tet y Basement Jaxx respectivamente mientras continuaba engordando el catálogo de Eglo Records con referencias originales propias.

Pero para comprender un poco más de donde sale tanto talento para que de repente se ponga el foco de atención en un absoluto desconocido para el resto del mundo hay que comentar que Shepherd es un auténtico superdotado con una formación envidiable. No es un productor al uso porque para empezar su infancia y adolescencia cursó estudios de piano en la Chetham's School, una fábrica de grandes instrumentistas situada en su Manchester natal. Si a eso le añades que es neurocirujano de carrera y está especializado en epigenética sabes que algo especial tiene, ¿quién puede presumir de este bagaje académico mientras desarrollaba una exitosa carrera artística?

Esto nos da pistas de su voluntad por el avance y la compresión de las cosas. Un cerebrito que conoce de forma científica cómo desarrollar y estimular nuestra materia gris de forma orgánica a través de sintetizadores e instrumentos. Ese, principalmente, es su secreto para crear emociones en una pista de baile ya sea pinchando o a través de sus producciones.

Como amante de la música principalmente cargada de Jazz, es todo un digger a la hora de buscar rarezas de los años 60, 70 y 80. Un consumado selector de rare groove que mezcla sin pestañear con sonidos Disco y House. Quizá técnicamente en cabina sea el único aspecto que no alcance la matrícula de honor pero eso se debe, sin lugar a dudas, por su esfuerzo en mezclas imposibles de géneros. Sus añoradas fiestas You're A Melody en el Plastic People londinense así lo demuestra. Las mágicas seis horas de la última fiesta junto a Four Tet es un buen ejemplo de su tesón por mostrar sonoridades Soul, Funk y Boogie dentro en un club. Y no solo como Dj sino que como label manager comenzó un proyecto llamado Melodies para recuperar y reeditar joyas perdidas y descatalogadas.

Se puede comprobar que es un artista que no fuerza nada y que marca sus tiempos donde la calidad sobresale sobre la cantidad. Si ha de estar un año en blanco sin sacar material nuevo y tan solo editar una producción al año siguiente, lo hace con total naturalidad. Capaz rescatar canciones perdidas para melómanos como él, descubrir talento vocal como Fatima, publicar pelotazos atípicos como 'Nuits Sonores' un año antes de que Four Tet pusiera de moda subidones eternos y que los artistas más pistemos lo pinchen o apostar por el cruce de géneros y músicas vanguardistas y tradicionales como su colaboración con Maalem Mahmoud Guinia y James Holden.

Elaenia es hasta la fecha el punto más álgido y ambicioso de Shepherd. Su álbum debut, creando otro sello para editarlo, es un compendio de todo lo que quiere expresar como artista con una visión única y personal no dudando ni un instante en buscar el apoyo en músicos e instrumentistas al igual que él para dar consistencia clásica a un disco que mira al futuro. Su fusión de Jazz contemporáneo con música electrónica en general (porque sería demasiado atrevido etiquetarla como House) es una obra maestra absoluta que desafía al oyente con matices por doquier donde en cada nueva escucha se descubren detalles fascinantes. Juega con nosotros de forma consciente con una escucha es tremendamente disfrutable y envolvente. Y al mismo tiempo nos invita a reflexionar tras un viaje sonoro transversal de estilos y géneros con un final de tremenda carga épica que acaba de forma abrupta dejando en shock al oyente. En ese sentido Eleania es a la música electrónica lo que No es país para viejos es al cine. Ambas dejan el mismo poso.

Tampoco podemos dejar pasar sus habilidades y buen tino para aportar su granito de arena en terrenos más comerciales. Su colaboración con su amigo Four Tet en lo nuevo de Katy B ahí está para dar fe que se adapta a cualquier papel sin perder un milímetro de su discurso melódico.

¿Qué nos encontraremos este jueves en Mondo Disko? ¿El lado más abstracto y rebuscado de Floating Points o su lado más festivo que hizo que el año pasado el SónarDôme fuera una auténtica bacanal de baile y sonrisas? Sinceramente apostaría por un 15% de lo primero, porque a eso no va a renunciar ya que es lo que le hace especial, y un 85% de lo segundo en cuanto compruebe cómo es el público madrileño que siempre pide una marcha más. Para eso el buen hacer y veteranía de F-On desde Downbeat se antoja fundamental en labores de warm-up, que imaginamos que irá por unos presumibles derroteros de Deep House cálido a bajas revoluciones.

En el ambiente flota la sensación de estar ante una noche histórica en la capital que puede que no se repita en mucho tiempo, así que vamos calentando con esta playlist que intenta recoger al esencia de este británico que podemos definir como el científico del groove.

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