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martes, 14 de marzo de 2017

Marc Piñol: "Siempre busco que todo pueda combinarse"

Charlamos con una de las figuras más respetadas del clubbing barcelonés en el marco de Boiler Room

La semana pasada Boiler Room llegaba por tercera vez a la capital de la mano de Ballantines. Un evento por sorpresa en El Almacén de Discos, una jornada de debates y ponencias profesionales en el Palacio de las Alhajas y un colofón final con una fiesta a mayor gloria de Maya Jane Coles como principal instigadora que presentó un line-up cargo de B2B para las 1.400 personas que se dieron cita en La Riviera. Y entre todos ellos se encontraba nuestro protagonista, Marc Piñol. Con el catalán ocurre algo similar como con los grandes actores secundarios de Hollywood: puede que su nombre aparezca con un tamaño menor que el del galán de turno pero sabes que su mera presencia da consistencia a cualquier película; con un alto porcentaje de posibilidades de convertirse en el amo de la función. No es casualidad que ya lleve tres participaciones en las populares Boiler Room. Pero el barcelonés tiene un bagaje mucho más grande para encasillarle en un vacuo título de ser uno de los artistas nacionales que más han pasado por las retransmisiones más famosas del mundo clubbing. Él es historia viva del clubbing nacional en general y del barcelonés en particular. Primero como periodista musical a mediados de los 90 (Rockdelux, Self o Dinamo), luego como residente de un templo como Nitsa y ahora ha encontrado su lugar como productor junto a la crew de Hivern Discs. Solo tuvimos 20 minutos de charla, suficientes para descubrir a una persona tímida pero muy afable que emana música por los cuatro costados y que no le importa hablar sin tapujos de sus constantes dudas, inquietudes y desasosiegos que vive dentro de la profesión. Aunque él no lo vaya a reconocer nunca pocos pueden decir que siendo Dj de Mierda (uno de sus akas más legendarios) te puedes convertir en lo que en realidad es: todo un maestro de Dj´s. 



-Hola Marc, tenemos poco tiempo así que al grano, segunda participación en Boiler Room…

En realidad es la tercera, la primera fue dentro del Primavera Sound. Esa estuvo muy bien porque cambió el contexto de lo que se conocía hasta entonces como Boiler Room al sacarla de lugares más pequeños e introducir el concepto en clubs y festivales donde sinceramente me encuentro mucho más cómodo. Cuando participé en la segunda, la del hotel en Barcelona, todo el mundo estaba de pie y mirándote. Ese rollo de sentirme observado tan de cerca me cohibía mucho y no me sentí a gusto.

-Claro, me refería a aquella del Hotel donde pinchaste un track de Eduardo de la Calle –‘I Think I Love You’- y hoy haces un B2B con él… ¿cómo esperas que fluya la experiencia?

Nunca hemos pinchado juntos, aunque sí que hemos coincidido en algún club por Europa. A mi me suele tocar pinchar en horarios intempestivos (de las 6 de la madrugada hasta las 10 de la mañana y cosas así) y recuerdo que en Ámsterdam había un weekender donde cenábamos juntos y tal. Es lo típico, que te vas viendo por coincidencias de trabajo pero nunca ha habido una experiencia previa de los dos a la vez en cabina. No sé como saldrá pero como tengo un pasado de residente y he hecho muchos warm-ups le dije a Eduardo que no se tenía que preocupar por nada que yo sería el que iba a intentar adaptarse a él.

-Eso mismo te quería preguntar a continuación, quién iba a ser el que se adaptara al otro…

Yo me adapto. He metido en la maleta todos los discos antiguos de Detroit que he podido, además de cositas de Prince of Denmark y algo de Donato Dozzy. Ese tipo de música que es actual pero que pueden encajar en esta circunstancia. Cuando pincho y llevo dos horas con un estilo muy similar, se me cruzan un poco los cables y necesito cambiar. Meter un tema de House, un tema de Electro… algo que me haga salir por la tangente de lo que esté pinchando. Y Eduardo es mucho más lineal en ese sentido. Aunque pensando que esto en realidad va a ser una media hora cada uno, no nos dará tiempo de aburrirnos.

-En ese sentido eres un artista muy colaborativo, especialmente en cuanto a la producción…

Eso es porque me aburre mucho trabajar solo. Me angustia. Cuando estoy en casa hago cualquier cosa que no tenga que ver con lo creativo. Soy muy procastinador, me gusta mucho perder el tiempo si no me comprometo de manera activa, y la mejor forma de comprometerte de esa manera es tener a alguien en casa o ir al estudio con otra persona.

-Entonces con los proyectos como Quentin y C.P.I. ¿cómo trabajas con "tu gemelo" Uri (John Talabot) y con Hugo Capablanca? ¿Alguna novedad en el frente?

Con Hugo tenemos el nuevo EP de C.P.I. que será lo próximo que salga. Estamos dando forma a la cara A. Sabemos que tenemos algo muy chulo entre manos pero aún le tenemos que dar una vuelta de tuerca para que funcione como un reloj. La cara B ya la tenemos terminada y es algo más rara, pero los dos temas son bastante hit porque ambos son algo más rápido al desmarcarnos un poco del estilo lento que hacíamos antes. Como él vive en Berlín y yo en Barcelona solo podemos trabajar cuando coincidimos en la misma ciudad. No nos solemos enviar lo que hace el uno y el otro para este proyecto, nos gusta quedar y tener un feedback real uno al lado del otro.


-¿Y en cuanto a proyectos individuales?

El tema de proyectos individuales me aburre un poco. Estoy preparando cosas pero, sobre todo, lo que estoy haciendo en el tiempo que representa lo que debería dedicar a estar trabajando en mis cosas, lo estoy invirtiendo en aprender. Estoy leyendo muchos manuales, estoy construyendo mi modular, estoy remodelando el estudio. Todo eso es un trabajo silencioso porque no voy sacando nada pero yo noto lo que voy avanzando. Claro, esto lo ve mi novia, mi madre y mis cuatro amigos, pero como no publico nada la gente se pensará que me estaré tocando la pera.

Digamos que ahora mismo estoy en un proceso de aprendizaje porque cuando empecé a hacer música me di cuenta que tenía una serie de limitaciones. Siempre tengo unas expectativas muy altas y si no hago nada que me llene me entra mucha depre. Prefiero hacer una pausa con mis cosas.

Pero bueno, a parte de lo de C.P.I. también saldrá un splits en Hivern Discs con un tema mío y otro de Charlotte Bendiks. Además se publicará otra de mis producciones en el sello Struments con una remezcla de Palms Trax que está muy chula. Por ahora prefiero publicar poco y muy espaciado pero que cuando salga sea algo que me haga gracia. Me ha pasado que he estado durante un año sacando cosas que no me hacían demasiado feliz.

-¿No? ¿Cómo qué?

Bueno, no puedo decirlo. Son cosas que no me han gustado mucho, que tienen que salir aún, cosas que he ido terminando… Sobre todo a medida que iba montando de nuevo el estudio me daba cuenta que no podía trabajar con los aparatos que usaba normalmente y debía aprender a trabajar con otras herramientas. Por ejemplo, si viajaba mucho trabajaba con el portátil, que es algo que odio. Abría el portátil trabajaba con Ableton e intentaba dar con un sonido que no pareciera muy de portátil y, al sobre-trabajarlo tanto, al final me daba cuenta que no sonaba bien. Así que básicamente ha sido un año de aprendizaje y que me servirá de cara al futuro en próximos trabajos.

-En la charla donde estaba el Night Major de Ámsterdam decía que había cierta rivalidad con Rotterdam porque en una estaba el negocio y en otra un espíritu más underground puro. Tú que eres un barcelonés de pro y además conoces la escena madrileña ¿se podría extrapolar eso a ambas escenas?

Nada que ver. Para empezar si me preguntas qué ciudad española es la mejor para salir de fiesta y disfrutar de sus clubs y tal, me tendrías que preguntar por el año. Si te digo la verdad hace 15 años que no disfruto al 100% sobre todo teniendo en cuenta la regulación que hay ahora mismo con los horarios. En Amsterdam, en Berlín y ahora en Concrete en París, tienen licencias weekender que eso te da otra visión. También la gente se comporta más.

-Creo que esa es una de las claves…

Lo mismo es un poco batallita, pero yo recuerdo que cuando empecé a salir la gente de aquella época – te hablo de amigos que son padres y que la electrónica se la suda antes y ahora- iba a ver a Aphex Twin y se lo pasaba bien y no era una música que fuera fácil de comprender. Pero bueno, les daba igual porque iban a pasárselo bien. El concepto fiesta.

Ahora el fenómeno es bastante más raro porque la gente tiene mucha más información, sabe lo que va a ver, con lo cual es mucho más crítica. Y es tan crítica que llega hasta tal punto que cualquier cosa que no entre en los parámetros que ellos se marcan, va a ser machacada. Se produce cierto sectarismo. 

A eso le sumas unos horarios que son insuficientes para desarrollar algún tipo de historia o discurso. Si pinchas música durante poco tiempo tienes que concentrar mucho. Es un poco lo que ocurre con conceptos como Boiler Room, que del mismo modo no deja de ser una gran carta de presentación para darte a conocer.

He estado hablando con Eduardo de hacer algo que sea lineal pero que haya algún que otro giro puntual. Una hora te da para lo que te da; a no ser que lo tengas todo muy bien planteado y estructurado, y no es el caso. Te voy a contar lo que me pasó en las otras Boiler Room. En la del Primavera Sound pequé un poco de viva la juerga poniendo mil cosas distintas y en la del Hotel me pasé de contemplativo.

-Nada hombre, no te preocupes. Hoy a machete ¡Qué Madrid es Techno!

Lo sé. Eso siempre.


-Precisamente he estado bicheando un poco por tus redes sociales y he leído que te sientes madrileño de adopción. Sinceramente, después de tu sesión en Las Vistillas no sé a qué espera Carmena para hacerte Concejal de festejos... ¿cómo es tu relación con esta ciudad?

Es que lo de Las Vistillas lo tuve que hacer un poco más en modo fiesta. Llegué allí vi lo que había y creo que era lo que tocaba. Voy a otro sitio y lo mismo cambio el rollo como cuando me tocó abrir el Brunch In The Park y pongo algo mucho más relajado para los niños y las familias. Me adapto bastante a lo que tengo en frente. Supongo que es por el hecho de haber sido residente.

Y en cuanto a mi relación con Madrid, lo mismo queda un poco feo decirlo así, pero yo siempre he sido muy catalán y me considero muy catalán, hasta que empiezo a venir a esta ciudad y me entra en el cuerpo un nosequé madrileño. El rollo estiradito catalán, que existe, se me ha ido atenuando al visitar Madrid de forma más habitual. He descubierto mi puntito madrileño.

-Se te ha visto mezclar prácticamente todo tipo de géneros con total soltura, te considero un verdadero maestro de Dj´s ¿te ves como un Dj total?

No, para nada. Considero que tengo una empanada que ya no sé ni por donde voy porque en cada sesión a veces pienso demasiado lo que voy a hacer y eso te quita tiempo de vida. Con 20 años me podía tomar una semana para preparar una sesión y ahora tienes compromisos y no puedes hacerlo.

-¿Me estás diciendo que eres de los que se preparan sus sets a conciencia?

No, no. Lo que hago es trazar un plan A, un plan B, un plan C, un plan D y hasta un plan E. Hay varios planes y cada uno tiene sus ramificaciones y con ellas puedes ir a otros sitios. Hay una serie de puntos clave como 3 o 4 canciones de cierre, otras 5 para abrir, 3 de entremedio. También si quisiera pinchar toda la noche el mismo rollo podría hacerlo pero siempre busco que todo pueda combinarse.

-Al ser tan ecléctico es una bendición y también un poco putada porque tienes tanto para elegir que te puede producir dudas a la hora de escoger qué camino tomar y si ese es el correcto…

Bueno, a veces me da la sensación de que me pierdo mucho. Cuando veo a gente que es mucho más coherente como por ejemplo Óscar Mulero o el mismo Eduardo de la Calle, en cierta manera me dan envidia porque tienen una idea muy clara de lo que quieren. Pero es que yo no puedo ser así. Puedo ver y disfrutar mucho de tres horas de un Mulero o seis de un Marcel Dettmann pero yo no podría hacerlo porque me aburriría. Tengo que hacer paridas y payasadas para no aburrirme y eso pasa por no hacer sesiones lineales en cuanto a un estilo muy definido y puro.


-Según una biografía de Clubbingspain “tu trayectoria profesional ha sido tan atropellada e imposible como tus sets” No sé si estás del todo de acuerdo con esa definición sobre tus sesiones.

¡Esto es de hace muchos años! Pero estoy algo menos de acuerdo con esa frase. Digamos que es algo contra lo que he intentado luchar pero no por una cuestión de principios, porque por principios siempre he sido de los de sí a todo; sino por una cuestión de salud mental. No puedo dedicarle todo el tiempo que me gustaría a toda la música que me gusta porque ya estoy escuchando mucha música al día, la estoy produciendo, pincho, compro muchísimos discos… tengo una relación con la música prácticamente 24 horas al día desde hace casi 25 años. Ya noto que pequeños parones no vienen mal.

Ahora tengo amigos que me aconsejan cosas. Con el tema del Techno me entero de muchas cosas metiéndome en grupos de Facebook ¡qué son lo puto más! Colegas que recomiendan temas que luego te pueden encajar o no, ¡pero no veas el tiempo que ahorras!

-¿Echas de menos tu época de periodista musical en revistas y fanzines? ¿Hay esperanza en el periodismo musical?

No. Y no hay esperanza en el periodismo musical. Me sabe muy mal decirlo. Hay publicaciones que están bien y sigo leyendo algunas. De hecho, me leí en su momento vuestra entrevista a Eduardo.

Lo que veo es que hay falta de tiempo y presupuesto, teniendo en cuenta de donde vengo. Y no lo digo porque no haya apenas papel, que eso me da igual, sino que antes tenías a tu editor que te revisaba los textos y ponía esmero en la edición. Soy bastante obsesivo compulsivo con el tema de las comas mal colocadas, tildes mal puestas etc... Es algo que noto en el tema de la literalidad. Muchos escriben todo lo que has dicho de forma literal en lugar de editarlo y extraer la idea para que sea más legible. Si respetas la literalidad al pie de la letra lo más seguro es que te salga un Frankenstein.

Lo que también veo es cierta pereza y una forma de hacer las cosas sin cariño. Eso no quita que puedas descubrir publicaciones que te hagan recuperar un poco la fe.

-Y con una carrera de Dj a tus espaldas que supera las dos décadas ¿qué es lo mejor y lo peor de este mundillo?

Lo mejor es conocer mucha gente y amigos. Personas que significan mucho en mi vida. Lo peor es la conciliación de vida familiar normal. Nadie tiene una vida “normal”, porque quien más y quien menos tiene una vida de mierda, pero el no poder estar más de cuatro días seguidos en casa es algo que te deja bastante tocado. O no poder ir a ningún cumpleaños de mis amigos. Al último que acudí tendría 20 años. Esos sacrificios a nivel personal hacen que luego te vengan bajones… 

[la conversación se interrumpe porque el Whatsapp de Piñol no para de sonar]

No me puedo creer que a falta de 20 minutos para pinchar me estén dando semejante plasta. Mira, quita lo de la conciliación familiar y pon que lo peor es la gente que te da la brasa antes de que empiece el bolo.

-Para ir acabando y aligerando te voy a decir una serie de palabras y contéstame con lo primero que se te venga a la cabeza…

¡Hostia! Esto es rollo psicología conductista. Va, ¡dale!

-Rockdelux

Buena gente. Son dos palabras pero ahora sí que puedes respetar la literalidad.

-Nitsa

Es una relación especial. El club es como si fuera el comedor de mi casa. Creo que lo definiría como una familia. Con sus cosas chungas y sus cosas buenas como en todas las familias.

-Hivern Discs

Es algo parecido a Nitsa pero lo que pasa es que estamos algo más colgadotes, excepto Uri. Me gusta como somos con nuestras tonterías y coñas. Puro colegueo.

-Aaron

Como diría mi madre: una buena persona. Ha conseguido que yo sea más persona. Yo estaba en una fase muy chunga cuando lo adopté hace seis años y a mi me ha cambiado la vida. No sé si hubiera sido el mismo tipo hoy en día sin un perro pero me ha hecho ser más consciente de todo.

-Boiler Room 

Un trago por el que hay que pasar. Parece que si no estás aquí, no existes. 

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Fotos: Juanlu Vela

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